La Fórmula 1 2026 ya empieza a generar impacto fuera de las pistas tras revelarse la lista de salarios base de los pilotos, un ranking que expone las marcadas diferencias económicas dentro de la categoría. En lo más alto aparece Max Verstappen, quien continúa como el piloto mejor remunerado del campeonato con un sueldo cercano a los 70 millones de dólares anuales, consolidando su estatus como la gran figura de la era reciente.
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Detrás del neerlandés se ubican otros nombres de peso histórico y deportivo. Lewis Hamilton, en su nueva etapa con Ferrari, percibe alrededor de 60 millones de dólares, mientras que pilotos como Charles Leclerc y George Russell rondan los 34 millones, y Lando Norris se posiciona con unos 30 millones. Estas cifras reflejan no solo el rendimiento en pista, sino también el valor comercial y mediático que representan para sus equipos.
En un segundo escalón aparecen pilotos experimentados y consolidados, con contratos que oscilan entre los 10 y 20 millones de dólares, una franja que mantiene una distancia considerable respecto a la élite salarial. Más abajo, el grueso de la parrilla percibe montos significativamente menores, lo que confirma una estructura piramidal muy marcada dentro del Gran Circo.
Este escenario vuelve a abrir el debate sobre la desigualdad económica en la Fórmula 1, donde el talento, la trayectoria y el peso de mercado influyen de manera decisiva en los contratos. De cara a una temporada 2026 que promete cambios técnicos y deportivos, los salarios dejan claro que, más allá de la competencia en pista, la F1 sigue siendo un deporte de profundas diferencias fuera de ella.