Por Alonso Cueto

En una entrevista para el diario La Nación, Arturo Pérez-Reverte se ha declarado un hombre feliz. Lo dice por ser testigo del derrumbe de su mundo, la cultura occidental. Según afirma hoy Europa es “una porquería” y “una piltrafa”, que sirve solo como un parque temático. En este hundimiento del Titanic, la orquesta todavía toca y puede verse alguna pareja que baila. Por lo demás, lo único que queda de Europa es el escenario donde van los turistas a tomarse un selfie en el Vaticano o en el acueducto de Segovia.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: