El bullying rara vez comienza con el episodio más grave. Muchas veces empieza mucho antes, con una burla que nadie detiene, un apodo que incomoda, una humillación celebrada por el grupo o una agresión que alguien decide interpretar como una simple “broma”.
El bullying rara vez comienza con el episodio más grave. Muchas veces empieza mucho antes, con una burla que nadie detiene, un apodo que incomoda, una humillación celebrada por el grupo o una agresión que alguien decide interpretar como una simple “broma”.
/ Antonio Tarazona / El Comercio
Por

Carol Núñez Vélez

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