El estado de emergencia por COVID-19 y las medidas de precaución han modificado el proceso de dar a luz. En los casos de gestantes con o sin diagnóstico positivo, los médicos extreman las medidas de seguridad. (Hugo Pérez / @photo.gec)
El estado de emergencia por COVID-19 y las medidas de precaución han modificado el proceso de dar a luz. En los casos de gestantes con o sin diagnóstico positivo, los médicos extreman las medidas de seguridad. (Hugo Pérez / @photo.gec)
Por Gladys Pereyra Colchado

Un ginecólogo, dos obstetras y una técnica rodean a la gestante. En la sala de partos del hospital Luis Negreiros, la mujer tiene dos tareas que cumplir mientras trata de controlar el miedo y el dolor de las contracciones cada vez más intensas: pujar y evitar que la mascarilla se mueva de su cara. Pujar, mascarilla, respirar y repetir. Es el miércoles 23 de setiembre a la 1:43 p.m. y afuera otras tres mujeres con diferentes grados de dilatación escuchan el trance que pronto les tocará atravesar. En otro tiempo estarían acompañadas por sus parejas o familiares, pero estamos en pandemia y el estricto protocolo para evitar contagios ha aislado también el proceso de dar a luz.

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