Por Juan Carlos Fangacio Arakaki

La sonrisa, el gesto más agradable del rostro humano, puede adquirir matices perturbadores si está asociada a la perversidad. Y no es una ironía poco común, valgan verdades. Todos hemos sido testigos en algún momento de nuestras vidas de aquellas sonrisas fingidas que esconden en el fondo cuestiones como el cinismo, la traición e incluso la psicopatía.

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