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La escultura instalada en la plaza de Matucana fue obra del escultor Lorenzo Rosselló. (Foto cortesía del capitán de corbeta Michel Laguerre)

La escultura instalada en la plaza de Matucana fue obra del escultor Lorenzo Rosselló. (Foto cortesía del capitán de corbeta Michel Laguerre)

Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

La escultura instalada en la plaza de Matucana fue obra del escultor Lorenzo Rosselló. (Foto cortesía del capitán de corbeta Michel Laguerre)
La escultura instalada en la plaza de Matucana fue obra del escultor Lorenzo Rosselló. (Foto cortesía del capitán de corbeta Michel Laguerre)
Por Héctor López Martínez

Terminaba 1895, año crucial en nuestra historia republicana. El 17 de marzo, Nicolás de Piérola, a la cabeza de sus gallardos montoneros, había ingresado a Lima donde se libró un durísimo combate de dos días dejando como saldo más de 1.500 muertos de ambos bandos en las calles y plazas de la capital. Finalmente se logró una tregua y la renuncia a la presidencia de la república del general Andrés A. Cáceres, quien marchó al exilio. Una Junta de Gobierno, presidida por Manuel Candamo, convocó a elecciones generales en las que triunfó abrumadoramente Piérola, quien recibió la banda presidencial el domingo 8 de setiembre. En tan señalada fecha, editorializaba El Comercio: “Desde hoy las miradas de todo el país estarán fijas en el Congreso y en el Gobierno, pues en ellos se cifra la última esperanza que anima al Perú de poder vivir y levantarse. Jamás Gobierno ni Congreso alguno han tenido, ante los pueblos por ellos representados, responsabilidad más grande ni misión más elevada que cumplir”. El régimen de 1895 a 1899 fue impecable y honesto. El Perú, en efecto, se levantó.