Por Fiorella Ramírez

Internada en un centro de salud mental de España, Alba González pasaba las tardes reuniendo los fragmentos de su antiguo diario para construir un libro. Tenía 17 años, pero llevaba media década lidiando con sus problemas a través de la escritura. Solo frente al papel podía sentirse libre para expresar la mala relación con su familia, con la comida, con su cuerpo y hasta con su vida.