Cuando camina, sus pasos son percusión sobre un corazón que, al latir, le responde como en un jammin´. Pero Manongo Mujica hace también percusión mientras piensa. Pum pum bó, pum pum bó, y un ritmo permanente que marca su vida y su camino de músico, de compositor, de artista visual y de investigador, en un viaje que ha sido de conocimiento, de introspección, de respeto, pero también, paradójicamente, de silencio: Manongo crea más mientras escucha que mientras toca. Sus manos se transforman en interpretaciones aéreas de los sonidos que captura del mundo.