La pandemia del Covid-19 forzó a maestros, y alumnos, a integrar la tecnología a la educación de manera dramática. Ilustración: Víctor Aguilar para El Comercio.
La pandemia del Covid-19 forzó a maestros, y alumnos, a integrar la tecnología a la educación de manera dramática. Ilustración: Víctor Aguilar para El Comercio.
Por Enrique Planas

La emergencia sanitaria se encendió cuando muchos colegios habían empezado su primera semana de clases, a mediados de marzo pasado. Tras el regreso a casa, a las vacaciones fortuitas les siguió un tiempo de incertidumbre y reacomodo, con marchas forzadas hacia la transformación digital, aunque a diferentes velocidades según cada colegio. En un país de profundas desigualdades, se abrieron más aún las brechas entre las instituciones mejor preparadas tecnológicamente y las menos capaces de conectarse, entre escolares que disponían de computadora y señal de Internet en casa y estudiantes que solo podían contar con el celular de sus padres. Con el proceso de matrícula en los colegios a punto de comenzar, vale la pena preguntarnos qué hemos aprendido del feroz año pasado antes de comenzar un nuevo período escolar que, según todos los indicadores, será en buena parte también virtual.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: