El fajín devaluado

“Es cierto que la representación política está rota en el Perú”.

Gonzalo Banda
Por

Analista político

Desde hace mucho tiempo, para ponerse un fajín ministerial en el Perú hay que tener más, que méritos, una carrera que deambule en los linderos de la insignificancia. Nuestra historia republicana está repleta de ministros aristócratas o de aquellos que representaban a las élites intelectuales del país y –en menor medida– a las organizaciones sociales de base. Se llegaba a ser ministro después de subir una escalera política empinada. Pero a los ministros les ha terminado sucediendo aquello que también les ha sucedido a los políticos democráticamente elegidos: han desaparecido aquellos medianamente competentes y han pululado los oportunistas que son capaces de dimitir a sus principios para convertirse en aduladores irredentos de un régimen político decadente. No es que los ministros no solo no tengan estabilidad, sino que las calidades profesionales y morales para ser ministro son cada vez más insignificantes.

Conforme a los criterios de

El Proyecto Confianza
Tipo de trabajo:

Merlín IA

  1. Soy Merlín, el agente de IA de El Comercio. Puedes preguntarme sobre el contenido del diario: noticias, columnas de opinión, economía, elecciones, deporte y más.
    ¿En qué te puedo ayudar hoy?