Tras una tensa espera, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) oficializó la resolución en la que declaró inviable la celebración de elecciones complementarias. Como se sabe, la medida fue evaluada por esa institución por la demanda de distintos sectores de la población, algunos candidatos presidenciales incluidos, que la veían como una solución al daño que le hicieron a los comicios del pasado 12 de abril las demoras de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) en la instalación de mesas en Lima Metropolitana. El argumento central de esos pedidos era que tal demora había ocasionado que muchos ciudadanos que originalmente acudieron a los centros de votación con la voluntad de cumplir su deber se retirasen sin haberlo podido hacer, cansados de la espera y la incomodidad de estar por horas en cola y bajo el sol.
De hecho, el propio JNE dio señas de estar de acuerdo con la identificación de esa irregularidad, pues instruyó a su procurador para que denunciase penalmente al jefe de la ONPE, Piero Corvetto, y otros funcionarios por la presunta “afectación directa del derecho del sufragio”, entre otros delitos electorales. En ese sentido, un informe de su área de fiscalización precisó que 256 locales de votación recibieron el material electoral con retraso. Hablamos de locales en los que debían instalarse 3.605 mesas de sufragio, correspondientes a un total de 1’071.111 electores, lo que da una idea de la envergadura del problema.
Por eso sorprende que finalmente haya emitido una resolución en la que, para justificar su determinación de no ir a elecciones complementarias, afirma que el impacto del mentado retraso no fue decisivo para la participación ciudadana en la jornada electoral. Según el JNE, el ausentismo registrado en las mesas que tardaron en abrirse solo obedeció marginalmente a esa circunstancia. “El ausentismo responde más bien a múltiples factores, como condiciones socioeconómicas, motivación política, dificultades de transporte y distancia a los locales de votación”, asegura en el documento. Menciona la institución también los problemas legales para acudir a una figura como la sugerida… Pero la verdad es que ese mismo inconveniente no dio la impresión de parecerles tan grave cuando decidieron extender la votación del domingo 12 al lunes 13 de este mes precisamente por las faltas de la ONPE.
Abrumado por la coyuntura política que vivimos estos días, el jurado se ha internado en un laberinto de contradicciones. Y lo peor de todo es que nadie garantiza que en la segunda vuelta las cosas vayan a desenvolverse de un modo distinto.