Jorge, céntrate, una crónica de Fernando Vivas sobre Nieto, el líder del Partido del Buen Gobierno
Jorge Nieto, líder del Partido de Bueno Gobierno (PBG), se lanzó como una promesa de centro, pero algunas decisiones, sus abstenciones y una primera deserción, lo han descentrado.
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Jorge Nieto, líder del Partido de Bueno Gobierno (PBG), se lanzó como una promesa de centro, pero algunas decisiones, sus abstenciones y una primera deserción, lo han descentrado. (Foto y composición: El Comercio)
No solo el senador Jorge Gavidia está en el candelero por ser el primer desertor de la nueva bicameralidad; sino su tocayo y líder Jorge Nieto. Que Gavidia haya votado a favor de las 27 facultades, cuando la consigna de la bancada era votar en abstención, no es gran escándalo para un partido nuevo. El escándalo es no poder lavar los trapitos sucios y las discrepancias entre correligionarios con una fórmula mágica: la libertad de conciencia. O con cualquier otra fórmula que los mantenga enteros.
El escándalo es también que los líderes -Nieto y su portavoz en el senado Flavio Figallo- lo hayan arrinconado con amenazas de sanción, hayan provocado su renuncia y lo hayan dejado ir. Si me equivoco y la verdad es que no lo maltrataron sino que se impuso el individualismo de Gavidia que buscaba un pretexto para irse; entonces lo escogieron muy mal para el Senado. Ahora, con mayor razón, Nieto debe respetar la decisión de Juver Flores, el otro que votó a favor, para evitar que sea el segundo desertor.
Senador Jorge Gavidia renunció al Partido del Buen Gobierno tras votar a favor de las 27 facultades para el Gobierno (Foto: EC)
La disciplina es importante, claro que sí. ¿Pero cómo reclamarla en un partido que aún no tiene definido qué diablos significa ser de centro en el Perú del 2026 cuando tienes que mediar entre el fujimorismo y el radicalismo de izquierda? A Gavidia ni siquiera le pedían votar a favor o en contra, sino abstenerse. El PBG también decidió votar en abstención en Diputados, a pesar de que había sido clave para lograr el consenso de los 20 puntos con Renovación Popular (RP), Obras y Ahora Nación (AN), aislando el extremismo de Juntos Por el Perú (JP). Pero se enfurruñaron ante los giros del fujimorismo en la sesión y votaron en abstención.
Los viejos ‘ismos’
A la cabeza de estas decisiones está Jorge Nieto, hombre de buena formación intelectual y capacidad de análisis político. Sin embargo, ha caído con sus dos bancadas en algunos de los penosos ‘ismos’ de la izquierda en la que militó con temperamento crítico. Al abstencionismo del ‘ni a favor ni en contra sino todo lo contrario’ sumó algo peor: el ausentismo, cuando se unió a JP y AN para irse de una sesión y bloquear la Comisión de Constitución en el Senado.
En la segunda vuelta también fue abstencionista al llamar a votar en blanco, pero vaya que fue una decisión osada desafiar a la corriente pro JP y a AN que lo convocaba insistentemente a esa esquina. Opinólogos de todos los colores le dimos un beneficio más bonito que el de la duda: lo proyectamos como un posible fiel de la balanza. El debate de las facultades era la gran ocasión para serlo, pero Obras le arrebató esa posición no solo definiéndose sino colocándose al centro.
Jorge sabía que ser de centro es un ‘work in progress’, un trabajo en construcción que tiene el gran coste de que le llueva duro de un lado y del otro. Eso es inevitable, pero su primera cosecha valió la pena: la gran votación de jóvenes y adultos desideologizados que lo hicieron saltar la valla con holgura, dejando atrás a decenas de partidos viejos y novatos. Siendo Nieto un analista experto en proyectar escenarios, que ha unido a civiles y militares en retiro que conoció cuando fue Ministro de Defensa de PPK, que lideró con éxito la campaña contra el Niño del 2017; ¿cómo se ha descentrado al punto de que se le vea más cerca de JP que de un consenso anti Niño y anti crimen, cómo puede defraudar la ilusión centrista de buena parte de sus electores? Quizá en su análisis pesan más el cálculo y las viejas convicciones, que ese electorado que lo votó y ahora oscila entre la decepción y el desconcierto.
Cuando todo era felicidad. El 23 de mayo, el líder y excandidato presidencial Jorge Nieto brinda conferencia de prensaa junto a sus senadores y diputados electos Foto: Julio Reaño/@photo.gec
/ JULIO REAÑO
La pica por las 7 facultades extra es comprensible en Nieto y en varios de los que llegaron al acuerdo de los 20 puntos en Diputados; pero reclamar un debate previo con el propósito de imponer una lectura restrictiva del reglamento, no es lo más sensato desde el punto de vista del Senado. ¿Por qué la cámara alta se infligiría tamaña limitación si ya se siente constreñida por su falta de iniciativa legislativa y su incapacidad para rescatar lo que Diputados decida archivar definitivamente? Podría apostar que otra sería su lectura de las normas, amplia y elástica como la de varios constitucionalistas, si la cosa fuera al revés y participara de una mayoría en el Senado.
‘Coco’ Nieto, como lo conocen políticos de todo el espectro, puede permitirse cierta arrogancia. Es una licencia de ciertos liderazgos con predicamento el que saboreen sus palabras; pero esto debe convivir con más flexibilidad en su manejo de sus cuadros en formación, de saber leer con humildad lo que esperan tus votantes. A sus 76 recién cumplidos, la posibilidad de postular a la presidencia en el 2031 se hace incierta, pero la persistencia de su Partido del Buen Gobierno es una misión no menos ambiciosa.