"Vacar a un presidente relativamente popular puede ser visto como un atropello, como un golpe sociológico". (Foto: Britanie Arroyo / @photo.gec)
"Vacar a un presidente relativamente popular puede ser visto como un atropello, como un golpe sociológico". (Foto: Britanie Arroyo / @photo.gec)
Por Jaime de Althaus

No cabe duda que era irracional y temerario vacar a un presidente con cierta popularidad, faltando pocos meses y en plena pandemia por el COVID-19 y recesión. Pero el argumento de que la dignidad ciudadana no toleraba un presidente a todas luces presuntamente corrupto y mentiroso, se impuso en el debate.

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