Hace más de un año, Robert Prevost, bajo el nombre de Papa León XIV, asumió como jefe supremo de la Iglesia Católica tras un cónclave que duró aproximadamente dos días en la Capilla Sixtina. Su elección no solo generó mucha conmoción entre miles de fieles en todo el mundo, sino también particularmente en nuestro país, debido a que el estadounidense pasó gran parte de su vida religiosa en el Perú, sirviendo a los más pobres y llevando la palabra de Dios a los pueblos más alejados. En ese sentido, en Chiclayo lo siguen recordando con mucho cariño, no solo a través de oraciones, sino también mediante homenajes y recorridos turísticos como la denominada “Ruta del Papa León”. Así, en esta oportunidad, la “Capital de la Amistad” dio a conocer un nuevo mural en honor al santo padre, lo cual ha llamado la atención de muchas personas y turistas. En el desarrollo de esta nota, te contamos mayores detalles al respecto.
En medio de un posible regreso al Perú del Papa León XIV en los próximos meses, la Municipalidad Provincial de Chiclayo anunció la realización de un nuevo mural en homenaje al santo padre en el mercado 9 de Octubre. Esto se debe a que Robert Prevost mantiene una profunda conexión con la ciudad norteña, tras haber vivido en el país durante 40 años, gran parte de ese tiempo en esta región. Así, el obrero del municipio, Francisco Elías, informó que la obra tomó cerca de 19 días de trabajo y posee un gran significado para los comerciantes de la zona.
“Esto se hizo de acuerdo a un requerimiento del administrador del mercado 9 de Octubre, en coordinación con la Superintendencia de Obras Públicas y convenios de la municipalidad. El material fue proporcionado por comerciantes mediante un comité para facilitar la pintura. El proceso de realización se hizo una limpieza, empastada, luego el diseño a escala que es de 4 metros de altura x 50 de ancho”, explicó el trabajador municipal para RPP.
El papa Robert Prevost obtuvo su DNI peruano como consecuencia de su extenso servicio religioso en el país. Su llegada inicial a Perú en 1985 como misionero agustino, seguida de una década dirigiendo el seminario agustiniano en Trujillo desde 1988, sentó las bases de su conexión con la nación.
Sin embargo, fue su nombramiento como administrador apostólico y luego obispo de Chiclayo en 2014 lo que lo impulsó a solicitar la nacionalidad peruana, cumpliendo así con los requisitos establecidos en los concordatos entre la Santa Sede y Perú, según explica la plataforma ESPN.
Su participación en la Conferencia Episcopal Peruana y su rol como administrador apostólico del Callao consolidaron aún más su vínculo con el país, haciendo de la obtención del DNI un paso necesario para su labor pastoral.