Por Nora Sugobono

El verano se puede vivir de múltiples maneras, todas ellas combinables entre sí. A mí, por ejemplo, me gusta saborearlo con la fruta de temporada cada mañana, con el olor a coco de alguna crema corporal, con una cerveza heladita que llega en el momento preciso (mejor si se acompaña de una porción de chifles), con incontables observaciones al cielo limeño a la hora del atardecer, y con el inmenso placer que me supone utilizar un solo par de hawaianas como calzado universal durante toda la temporada. Entre estas expresiones, eso sí, mi favorita tiene que ver con aquello que elijo comer en los días soleados, así como el ambiente donde me provoca disfrutarlo.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: