Paolo Guerrero mira a la cámara con forzada soltura. Intenta parecer cómodo, ya no es un novato, pero aún le cuestan las producciones fotográficas. Los veinte años se le notan en la cara –la mirada luminosa, la sonrisa tímida–, pero también en el cuerpo de hombre joven que hace no mucho era aún adolescente.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: