Lo que comenzó como una escapada en pareja se ha transformado en el mejor escaparate internacional para el turismo y la gastronomía de alta gama de nuestro país. La icónica empresaria y creadora de contenido italiana Chiara Ferragni sorprendió a sus millones de seguidores al calificar su travesía por suelo peruano como una experiencia “verdaderamente inolvidable”, rindiendo un tributo constante a la riqueza cultural, los paisajes andinos y, muy especialmente, a la cocina local.
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Acompañada por su pareja, el ingeniero colombiano José Hernández, la influencer ha compartido una bitácora minuciosa a través de sus redes sociales, donde ha destacado a cada paso por qué el Perú se ha consolidado como un destino imprescindible en la agenda global.
El itinerario comenzó en Lima, ciudad en la que la gastronomía peruana ocupó el lugar protagónico. Ferragni no ocultó su deslumbre ante las propuestas culinarias de la capital, reservando mesa en Central, del chef Virgilio Martínez, para adentrarse en su afamada experiencia por altitudes. La ruta continuó por los sabores marinos de La Mar Cebichería, donde fue recibida con guiños personalizados,y la cocina nikkei en Tomo.
En su recorrido por la capital, la influencer también se dio espacio para probar tendencias de consumo local al visitar Socialité Bubble Tea, un espacio especializado en bebidas a base de té de boba, infusiones frutales con toppings y refrescos artesanales que forman parte de la oferta urbana contemporánea de la ciudad.
Tras dejar Lima, el recorrido combinó la adrenalina del desierto de Paracas, con paseos en buggy, sandboarding y atardeceres frente al mar, con una inmersión natural en la Amazonía, donde la pareja disfrutó de la biodiversidad en alojamientos de lujo integrados al entorno selvático.
El tramo andino trajo consigo uno de los momentos más esperados de la travesía. Para llegar a Aguas Calientes, la pareja abordó el tren de lujo Hiram Bingham, disfrutando de su estética inspirada en los años 20, música tradicional en vivo y coctelería a base de pisco a bordo.
En la icónica ciudadela de Machu Picchu, Ferragni no solo recorrió los senderos principales, sino que asumió el reto físico de ascender a la cima del Waynapicchu (a 2.667 m s. n. m.), desde donde compartió su asombro con sus seguidores:
“Sentí que era uno de los lugares más mágicos y espirituales que he visitado. De verdad me quedé sin palabras”, expresó la italiana.
Con esta visita a la última de las Maravillas del Mundo que le faltaba conocer en persona, Chiara Ferragni reafirmó en sus plataformas que su paso por el Perú ha sido una travesía memorable, reforzando el posicionamiento del país como un referente indiscutible de lujo, misticismo y excelencia gastronómica a nivel internacional.