El es un cuestionario creado por el novelista francés Marcel Proust. Se trata de un modelo en el que el entrevistado contesta a un formulario que se asemeja a un test psicológico, cuyas preguntas están diseñadas para revelar su personalidad. Esta semana presentamos a Marissa Chiappe.

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―¿Cuál es tu pasatiempo favorito?

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Juan Carlos Fangacio

Mirar. Vitrinas, personas, mercados. Que las cosas se revelen solas: un gesto, el carrito ajeno de la compra... Ahí están las historias.

― ¿Qué sería, para ti, la felicidad perfecta?

Ver a mi hijo realizado, sin que el éxito sea una medida ni una presión. Saber que encontró su lugar, no el que otros esperaban.

¿Cuál es el rasgo que más te define?

La capacidad de observar y hacerme preguntas. Aunque no siempre encuentro las respuestas.

¿Cuál consideras tu peor defecto?

No saber irme a tiempo de algunas cosas por intentar que funcionen: amistades, relaciones, trabajos, conversaciones o restaurantes.

¿Qué podría sumirte en la más profunda miseria?

Que le pase algo a mi hijo. Todo lo demás —las pérdidas, los fracasos, las caídas— sería doloroso, pero transitable.

¿Cuál es tu mayor extravagancia?

Creer que comer es, ante todo, un acto social. Y, cuando estoy sola, resignarme a pan con algo, de pie, sobre el lavadero.

¿Cuál es el peor defecto que otros pueden tener?

Creer que haber tenido oportunidades —educativas, culturales, sociales— autoriza a mirar al resto desde arriba.

― ¿Cuáles son las frases o palabras que utilizas con mayor frecuencia?

“¿No te provoca un heladito?”. Lo digo todos los días, a ver si consigo quórum.

¿Cuál ha sido tu mayor logro?

Haber dejado el mundo corporativo para hacer lo que de verdad me gusta: escribir. Y vivir de eso.

¿En qué ocasiones mientes?

Cuando me preguntan qué quiero comer y respondo que “lo que sea me viene bien”. Nunca es verdad

¿Cuándo y dónde has sido absolutamente feliz?

No creo en la felicidad absoluta, pero este momento se le parece bastante.

¿Cuál crees que ha sido tu mayor inversión?

El tiempo que me tomé para cambiar de rumbo. Aprender, equivocarme y volver a empezar, aunque no fuera lo más seguro ni lo más rentable.

¿Qué objeto personal es el que más valor tiene para ti?

Ninguno en particular. Lo que se queda no se puede guardar en un cajón.

¿Cuál es la cualidad que más admiras en una persona?

Saber pensar y saber escuchar. No siempre vienen juntos.

― ¿Con qué personaje de la historia es con quien más te identificas?

Con las mujeres que escribieron sin permiso y sin manual de instrucciones.

¿Cómo te gustaría morir?

Sin dolor, sin drama y sin asuntos pendientes.

― Si murieras y se te permitiera volver convertida en otra persona o cosa, ¿cuál crees que sería?

En un gato de casa. Para comer bien sin culpa, dormir mucho, elegir cuándo acercarme y cuándo irme sin pedir disculpas.

¿Qué talento especial te gustaría tener?

Decir exactamente lo que pienso sin herir a quien no lo merece.

― ¿Cuáles son tus escritores favoritos?

Flannery O`Connor, Carson McCullers, Joan Didion, Clarice Lispector, Mariana Enríquez, Delphine de Vigan, aunque últimamente estoy muy pegada con la literatura coreana femenina: Hang Kang y Cho Nam-joo.

¿Qué persona viva te parece despreciable?

Ninguna. Últimamente, intento mirar más, buscar los porqués y juzgar menos. //

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