A la izquierda, Grogu (alias Baby Yoda), durante el episodio 1 de la temporada 2 de "The Mandalorian". A la derecha, el personaje como uno de los globos gigantes del desfile de MAcy's por Thanksgiving. (Fotos: Disney/ Yuki Iwamura para AFP)
A la izquierda, Grogu (alias Baby Yoda), durante el episodio 1 de la temporada 2 de "The Mandalorian". A la derecha, el personaje como uno de los globos gigantes del desfile de MAcy's por Thanksgiving. (Fotos: Disney/ Yuki Iwamura para AFP)
Por Patricia Castañeda Alva

Es inevitable observar a Grogu, más conocido como Baby Yoda en la serie “The Mandalorian”, y no sentir inmediata ternura. Los sentidos se conectan con su apariencia frágil, en el lóbulo frontal de nuestro cerebro se producen reacciones que nos hacen querer abrazarlo a través de la pantalla. Una sensación que bien podría replicarse ahora que el personaje debutó como globo en el emblemático desfile de Macy’s de Nueva York, Estados Unidos. ¿Por qué amamos tanto a este pequeño? Y no solo a él, sino a otras criaturitas de características similares, sean ficticias o no. Conversamos con especialistas sobre por qué se produce este fenómeno. Pero antes, algo de contexto.

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