Por Carlos Batalla

La mañana del martes 22 de noviembre de 1921, el cielo de Ancón, al norte de Lima, vio los últimos minutos de vida del joven aviador Carlos Augusto Hildebrandt Dávila. Era una de las esperanzas de la aviación peruana, un “as”, como se decía entonces, pero el destino se ensañó con él hace exactamente 100 años.

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