La Copa Africana de Naciones que bajó el telón el último domingo dejó una huella difícil de borrar. Más allá del título de Senegal, el torneo quedará en la memoria por un cierre cargado de tensión y episodios polémicos. La final ante Marruecos, resuelta por un ajustado 1-0, estuvo marcada por situaciones extradeportivas, entre ellas la insólita disputa en torno a la toalla del arquero Edouard Mendy.
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En los minutos finales del partido, bajo una lluvia intensa, el arquero senegalés fue protagonista involuntario de un conflicto que escaló rápidamente. Desde el banco y la zona del campo, intentaron quitarle reiteradamente la toalla con la que se secaba los guantes, lo que derivó en cruces con los alcanzapelotas locales. Incluso intervino el marroquí Ismael Saibari, quien días después reconoció su error y se disculpó personalmente con los campeones.
El mediocampista, que milita en el PSV de los Países Bajos, quedó en el centro de las críticas al intentar impedir que Yehvan Diouf, arquero suplente de Senegal, auxiliara a Mendy. La escena, registrada por aficionados desde las tribunas, se viralizó rápidamente y generó una ola de cuestionamientos por la conducta antideportiva.
Con el paso de las horas y ya más sereno, Saibari decidió dar la cara. El jugador acudió al hotel donde se hospedaba la delegación senegalesa para ofrecer disculpas directas a Edouard Mendy, un gesto que fue valorado como un intento de cerrar un capítulo incómodo tras la final.
La intensa lluvia que azotó el estadio complicó seriamente el desarrollo del juego, especialmente para los arqueros. Por ello, Mendy mantenía una toalla colgada en la red para secar sus guantes y asegurar el control del balón. Sin embargo, los alcanzapelotas marroquíes la retiraron en varias ocasiones, generando distracciones y alterando la concentración del guardameta en un tramo decisivo del encuentro.
Ante ese escenario, Diouf se ubicó detrás del arco —una acción fuera del reglamento— para entregarle la toalla cada vez que fuera necesario, lo que provocó el cruce directo con Saibari. Finalmente, Senegal logró sostener la ventaja y selló el triunfo en el alargue con un gol de Pape Gueye, coronándose campeón de África por segunda vez en su historia.