Por Marco Quilca León

Antes de aceptar la segunda propuesta de la selección peruana, el único “mundo” que conocía Gianluca Lapadula era Italia. Creció queriendo ser el nuevo Filippo Inzaghi y dejando de lado todo para ir al antiguo estadio de la Juventus, el Delle Alpi, a ser recogepelotas del megaequipo que tenía a Zinedine Zidane y Alessandro del Piero como figuras. Las costumbres, la cultura, la comida, la música… todo era distinto a lo que se encontró cuando pisó suelo peruano.

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