Por Alfonso Rivadeneyra García

Hay una nave espacial en Takarazuka, pequeña ciudad al sureste de Japón. Oficialmente es el Museo del Manga de Osamu Tezuka, pero ese nombre no debe confundirlo. Visto desde afuera, parece un observatorio astronómico, con una pequeña torre que podría acoger un telescopio. Rodean al edificio placas metálicas con los rostros de personajes como Astroboy y la Princesa Caballero, y una estatua del Fenix, otra de sus creaciones, que surge protector desde unas llamas estáticas.