Si aceptamos el lugar común de que el perro es el mejor amigo del hombre, resulta inevitable pensar que las sociedades de hoy no serían las mismas si no fuera por el impacto que ha tenido la vida canina en ellas. Y de eso se ocupa el historiador británico Chris Pearson, autor del libro “Dogópolis. Cómo los perros conformaron las ciudades modernas”, un interesantísimo ensayo que se divide en cinco capítulos dedicados a cinco actividades centrales de los perros: el vagabundeo, la mordedura, el sufrimiento, el pensamiento y la defecación. Con sesudas reflexiones y múltiples referencias históricas, Pearson reconstruye la evolución de nuestras urbes con aguda mirada perruna.