Mientras escribía “El amor es imposible”, murió su madre. Este hecho le hizo resignificar varias ideas contenidas en este libro, sobre todo a partir de una revelación que ella le había compartido meses antes: su historia de amor con un hombre que no era su padre. “Eso me hizo pensar en esos lugares comunes en los que están arraigadas nuestras ideas y vivencias concretas sobre el amor”, comenta Darío Sztajnszrajber. “Mi mamá estaba enamorada de otra persona, y lo paradójico fue que vivió ese amor de un modo muy particular. Después de muchos años, lo ‘único’ que ella pudo hacer fue encontrarse con ese hombre durante una hora. Conversaban nimiedades, pero esa hora no solo resultaba significativa para ella, sino, de algún modo, consumaba ese vínculo”, afirma el filósofo argentino.