Por Juan Carlos Fangacio Arakaki

Puede que no se ubique dentro de la tradición más importante del cine iraní –aquel notablemente representado por Abbas Kiarostami, Jafar Panahi o el más reciente Asghar Farhadi–, pero “Un pastel para dos” se ha convertido en una de las películas más comentadas del país asiático en los últimos años. Es probable que su premisa sencilla, inserta dentro del género de la comedia romántica, sea la principal razón por la que ha conectado tan eficazmente con el público.

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