Archivo El Comercio
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Los municipios de Lima Metropolitana vienen asumiendo retos claves en estos días de cuarentena y estado de emergencia decretado por el Gobierno central desde el domingo pasado. Pero un tema de la vida cotidiana no puede pasar inadvertido: la tenencia responsable de mascotas en los distritos de la capital.

Entre las comunas que destacan por el cuidado de la salud de los vecinos y sus mascotas, está la de Magdalena del Mar, que por estos días aboga en sus redes sociales por el cuidado sanitario de las mascotas y, por ende, del entorno familiar en las que estas viven.

San Borja no hace una campaña especial en redes en torno al tema del cuidado de las mascotas en esta coyuntura, pero no ha perdido el foco de su política en prevención vecinal ante el flagelo viral. Por su lado, San Isidro cuenta con el programa “Mascotas San Isidro”, centrado en la adopción de perros abandonados; y Miraflores ha mantenido en estas semanas sus campañas en redes donde buscan hogar para perros perdidos o tratan de ubicar a sus dueños.

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Desde la semana pasada, la Municipalidad de Santiago de Surco anunció una feria de mascotas “Por una Tenencia Responsable”, con servicios gratuitos de vacunación antirrábica, desparasitación interna, e información sobre el registro municipal de canes. Esta campaña iba a realizarse durante todo marzo, pero se suspendió al agravarse los casos de coronavirus.

En febrero pasado, Chorrillos realizó una campaña de "registro canino" cumpliendo con la Ley 30407 de Protección y Bienestar Animal. Asimismo, los predios de Jesús María fueron testigos en los primeros días de marzo de una campaña veterinaria en los parques del distrito. Se anunciaron atenciones gratuitas en desparasitación, corte de uñas y limpieza de oídos para las mascotas durante todo el mes. Finalmente, la Municipalidad de San Juan de Lurigancho se enfocó especialmente en el “maltrato animal”.

El amparo legal de la tenencia responsable

Estas actividades representan políticas municipales en “tenencia responsable” de mascotas, las que han sido establecidas básicamente desde el 15 de julio de 1997, en que se promulgó la Ley General de Salud (Ley 26842). En el Artículo 87 de esa ley se indicaba que “para evitar la transmisión de enfermedades a las personas, los propietarios o poseedores de animales domésticos, domesticados o en cautiverio deben cumplir las medidas sanitarias que la Autoridad de Salud competente determine”. Era un avance legal en el vínculo responsable entre los ciudadanos y sus mascotas.

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Incluso ya se establecía allí que “la Autoridad de Salud competente tiene la libre disposición de los animales sin dueño o abandonados aunque no representen riesgo inmediato para la salud humana”. De esta forma, se entendía que la tenencia responsable se iniciaba en el instante en que se decidía tener una mascota, especialmente perros o gatos, los animales domésticos más populares en los centros urbanos.

El 23 de diciembre de 2014, la Ordenanza 1855 de la Municipalidad de Lima señaló desde un inicio que su objeto “es establecer un Régimen Municipal de protección a los animales domésticos, con el objeto de salvaguardar la integridad, salud y tranquilidad de las personas; así como promover buenas prácticas orientadas a la protección y bienestar de los animales en general”.

A dicha norma se sumó, el 7 de enero de 2016, la Ley de Protección y Bienestar Animal (Ley 30407), cuyo Artículo 1 indicaba que “el Estado establece las condiciones necesarias para brindar protección a las especies de animales vertebrados domésticos o silvestres y para reconocerlos como animales sensibles, los cuales merecen gozar de buen trato por parte del ser humano y vivir en armonía con su medio ambiente”.

(Foto: Nancy Chappell)
(Foto: Nancy Chappell)

Con un marco jurídico-normativo como este, más completo y específico contra el maltrato de los “animales de compañía” y más bien buscando su bienestar, es que los municipios de Lima Metropolitana han venido planteando una serie de mecanismos en salvaguarda de los animales domésticos, especialmente perros pues estos son los que más socializan con los vecinos en las horas de paseo diurno o nocturno con sus propietarios.

El paseo de perros en plena cuarentena por el coronavirus

Ese respaldo legal en defensa del bienestar de las mascotas no podía dejar de lado las nuevas prácticas que se imponen ante el temor comprensible de mucha gente del efecto del coronavirus en la salud de perros y gatos. El doctor veterinario José Vicentelo Alván, de la clínica veterinaria Vicentelo de Chorrillos, asegura que podemos interactuar con nuestras mascotas sin temor a contagiarles algún virus como el COVID-19.

Esto porque “las enfermedades virales son propias de las especies en la mayoría de los casos. Por ejemplo, la rabia es una enfermedad viral que sí se transmite del animal al hombre o viceversa. En este caso específico del coronavirus no hay forma de contagio de seres humanos a animales”, dijo.

¿Las recomendaciones para los paseos caninos han cambiado con el coronavirus? Vicentelo aclara que las medidas a tomar son las mismas para cualquier estación con o sin este virus. “Ir al parque al aire libre con horas de sol no reviste mayor riesgo para ambos. El perro debe salir siempre con correa y bozal, si fuera el caso de un perro nervioso o territorial. Siempre llevando bolsas plásticas para recoger sus desechos. En este tiempo de cuarentena, los cuidados van por el lado de los seres humanos”.

En este último punto, tanto el veterinario como el especialista Iván Lanegra, quien ayer tuiteó al respecto, coinciden en señalar que es una medida sanitaria permitir que los perros puedan defecar y orinar al aire libre, acompañados de sus dueños.


Vicentelo advierte, sin embargo, que “hay que evitar las conglomeraciones de gente. Muchas personas acostumbran a sacar a sus perros para conversar con los vecinos. Por estos días es mejor no sociabilizar con ellos”. ¿Y qué hacer en una emergencia o si la mascota tiene un tratamiento médico? Seguir con sus tratamientos, ya sea de cáncer y postoperatorios, que no pueden dejar de ser atendidos, finalizó Vicentelo.