Por Gladys Pereyra Colchado

Lo único distinto que Eileen Quezada notó en la playa Bujama el día que murió Tadeo, un golden retriever de 9 años, fue la coloración marrón de la espuma de mar. No había advertencia alguna de peligro, la playa de Cañete recibía, como todos los veranos, a varios bañistas y el oleaje era el usual. Nada anticipaba que una intoxicación fulminante provocaría cinco paros cardiorrespiratorios en la mascota que no sobrevivió ni una noche. Esa día, 19 de febrero de 2023, no habían avisos que alertaran de tóxicos en el agua de mar. Un año después, tampoco existen pese a que hay un evento natural que los provoca y se repite con frecuencia en todo el litoral.

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