Un encierro que duró 14 días, pero que ha dejado huellas imborrables en una víctima de trata. (lustración: Giovanni Tazza)
Un encierro que duró 14 días, pero que ha dejado huellas imborrables en una víctima de trata. (lustración: Giovanni Tazza)
Por Lourdes Fernández Calvo

Fueron 14 días de infierno, pero pudieron ser más. Su familia denunció su desaparición, pero nadie la encontró. Fue ella quien logró saltar por una ventana, encontrar un teléfono público y llamar a su papá. “Me tuvieron encerrada, estoy en la Curva de Chorrillos, recógeme, por favor”, fue lo que pudo decirle 14 días después. Ella es una víctima de trata de personas.

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