La conmemoración del Bicentenario de la independencia, que ha coincidido con la pandemia global, es motivo de reflexión en el libro.
La conmemoración del Bicentenario de la independencia, que ha coincidido con la pandemia global, es motivo de reflexión en el libro.
Juan Carlos Fangacio Arakaki

Cuando el Perú estaba a puertas del Bicentenario de su independencia –un momento para ver con esperanza lo que nos depara el futuro–, la pandemia del nos volvió a sumergir en una crisis como tantas otras de nuestra historia. Sin embargo, a pesar de todas las pérdidas y el dolor que vienen causando el coronavirus y sus secuelas, quizá sea una oportunidad para entender que el Bicentenario, más que un hecho celebratorio, puede ser ocasión de repensar al país.

“Esta pandemia es la gran oportunidad de vernos a nosotros mismos en el país. Ver las vísceras del Perú”, afirma Teresina Muñoz-Nájar, coordinadora de la Unidad de Gestión Cultural y Académica del Proyecto Especial Bicentenario. Es ella quien ha estado detrás del libro “25 ensayos desde la pandemia para imaginar el Perú Bicentenario”, un volumen que reúne a igual número de figuras locales que piensan y escriben sobre este momento único.

Un proyecto que surgió sobre la marcha, en los poco menos de tres meses que venimos afrontando la crisis sanitaria. “En el Proyecto Especial Bicentenario hemos tenido que cancelar muchas actividades, como las giras que hacíamos con el Ballet Nacional o la Orquesta Sinfónica –explica Muñoz-Nájar–. Entonces decidimos reformular nuestra agenda y se nos ocurrió que podíamos generar esta reflexión sobre dos hitos que han coincidido”.

“25 ensayos desde la pandemia para imaginar el Perú Bicentenario”.
“25 ensayos desde la pandemia para imaginar el Perú Bicentenario”.

TODAS LAS VOCES

La idea del libro es, básicamente, propiciar el diálogo y generar un debate. No ha sido un trabajo fácil ni rápido, pero los 25 participantes han contribuido desde sus respectivas disciplinas para pensar en un país diferente, pese a todo lo sufrido. “Vivimos una época que todos andamos distraídos en nuestro propio mundo, cada vez más metidos en burbujas. Es verdad que hay visiones pesimistas sobre el futuro pospandemia, y puede que tengan razón; pero ¿por qué no pensar que sí podemos mejorar sobre todo en un país tan desigual como el nuestro?”, apunta la periodista y escritora.

Es por eso que la publicación reúne a un espectro bastante diverso de voces. “Estamos muy tristes en vísperas de nuestro bicentenario –anota la historiadora Carmen McEvoy en el texto que abre el conjunto–, pero tal vez ese dolor nos lleve a reflexionar sobre los viejos ideales de justicia e igualdad, y luego de que la plaga haya pasado estemos dispuestos a construir una república en la que todos los peruanos sean representados, apreciados y, sobre todo, amados”.

Mientras la psicoanalista María Pía Costa pone el énfasis en el necesario cuidado de la salud mental que demandará esta crisis, el sociólogo Guillermo Nugent nos habla sobre nuestra consistencia social; y si el arqueólogo Walter Alva reflexiona sobre cómo los antiguos peruanos supieron imponerse a calamidades similares, el exministro Manuel Pulgar Vidal resalta la importancia de conectarnos con la naturaleza.

A todos ellos se suma la mirada literaria del escritor Alonso Cueto; las reflexiones del arquitecto Luis Rodríguez Rivero; el artista plástico Rember Yahuarcani, representando a la muchas veces olvidada Amazonía; la actriz Delfina Paredes, el filósofo Miguel Giusti, la historiadora María Emma Mannarelli, investigadora Francesca Denegri, el politólogo Martín Tanaka, entre otros.

¿Hay alguna idea que se repita entre uno y otro ensayo, a pesar de la variedad de puntos de vista reunidos? “Lo que permanece es una queja histórica –señala Muñoz-Nájar–. El hecho de que venimos arrastrando problemas por décadas, como la desigualdad de género o la ausencia del Estado en ciertas zonas del Perú”.

O como señala en su texto el historiador José Carlos Agüero: “La pandemia nos muestra en nuestra más desnuda honestidad. No descubre nada, tampoco devela, solo hace un zoom grotesco sobre los viejos agravios”. Conviene ir pensando seriamente cómo revertir ese legado.

EL DATO

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