Sonia del Águila

(Lima, 1983) lleva impregnados en la piel, su amor por el Perú y su espíritu artístico irreverente. Después de tatuarse en el brazo la trilogía andina y un geoglifo de las líneas de Nazca, el creador de originales y arriesgadas propuestas musicales se tatuó en la mano a Wiracocha, importante deidad del imperio incaico. “Elegí a un Dios supremo porque sabía que los españolas lo prohibieron en el tiempo de los incas y de haber vivido en esa época ya me hubiesen mandado a matar. De hecho fue un acto de irreverencia”, reflexiona el cantante y compositor peruano.

Luego de casi un año de prolongado silencio creativo, el responsable de sonados éxitos musicales como “Bailando” y “Duele el corazón” de Enrique Iglesias, y “Mayores” de Becky G, estrena este viernes “Carrusel”, una canción hecha en Perú a ritmo de cumbia sureña y pop urbano junto al intérprete abanquino Pol Nava.

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Ninguno de mis trabajos anteriores suenan como esta canción ni como las canciones de mi próximo disco”, advierte. “Está hecho con mucho cariño, amor, alma y patriotismo. Si bien las fusiones están de moda, a este tema le ajusté todos los estilos de cumbia, utilicé tanto la norteña, como la amazónica, la sureña y costeña; además de herramientas de modernización. Amo ser original, experimentar sonidos nuevos y arriesgados”, asegura.

Patrick Romantik y Pol Nava durante las grabaciones del video de "Carrusel".
Patrick Romantik y Pol Nava durante las grabaciones del video de "Carrusel".

Para crear ‘Carrusel’ buscamos dentro de las raíces de Pol Nava, fuimos a Abancay, me mostró los temas que escuchaba su papá, con los que creció. Empecé a nutrirme de todo, y como vi potencial en la canción y en este muchacho, le dije para cantarla juntos”, destaca tras anunciar que su próximo sencillo será “Inmigrante”.

Su nombre real es Patrick Andrés Ingunza. A los 16 años dejó su barrió en la Unidad Vecinal de Mirones para probar suerte en Estados Unidos, un país que al principio se mostró hostil ante sus ambiciosos planes musicales. Pero su talento siempre se impuso. Una década después consiguió salir de la sombra con “Duele el corazón”: firmó para Warner Chapell Music y luego para Sony Latin Artist.

─¿Qué fue lo más difícil de dejar tu país siendo adolescente? ¿Qué fue lo primero que pensaste al llegar a Estados Unidos?

Mi primer pensamiento cuando aterrizó el avión fue: “¿Qué hago acá?”. Luego reparé en el bonito aeropuerto de Miami, en el cielo azulito, en los colores de las casas, la limpieza de las calles y en esa luz que hace que todo brille. Llegué a la casa de mis tíos, mis primos eran chiquitos, no tenía amigos, nada fue fácil. La vida de un inmigrante es de trabajo, nunca paras.

─¿Sufriste discriminación?

No me pasó porque en Miami hay mucho latino, creo que más discriminación sentí en Perú. Aquí te discriminan por todo, por ser blanco, negro, cholo, por ser pobre o tener plata.... Hay un problema mental que debe ser producto del subdesarrollo.

─Para el rastafari llevar dreadlocks es llevar la melena del León de Judá, un símbolo de pureza, de no violencia, de lucha y rebeldía contra el sistema. ¿Qué representa para ti llevar dreads?

Expresa mucho lo que soy, de dónde vengo, mis raíces y mis influencias. Un estilo no necesariamente te etiqueta hacia un género musical o una nacionalidad, con la globalización muchas cosas han cambiado. No lo hago porque alguien lo tenga, sino porque me nace, se ha vuelto mi esencia.

─¿Es parte de tu rebeldía, como lo es apostar por propuestas distintas siempre?

Así es, nunca hago nada parecido, así de rebelde soy. En mi disco verás que todos los temas son distintos, pero tienen mi esencia.

─¿Tendrás colaboraciones?

Solo una, con una amiga, Shania Lazo. Es una canción grabada hace dos años, durante la pandemia. Es una cumbia con sonidos mexicanos y guitarras acústicas, que hice en colaboración con ‘ El Viejo’ Rodríguez.

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─¿Cómo haces para estimular tu creatividad y nunca dejar de crear canciones?

Es como trabajar un músculo, es un trabajo de agilidad que hago desde muy pequeño. Desde los 11 años creo canciones, empecé a escribir por curiosidad, diariamente hacía como dos o tres, y en Miami me sentaba con amigos compositores a componer, hacíamos como siete temas. Se vuelve como un ejercicio.

─¿Qué te parece “Warmisitay”, tema con el que Milena Warthon ganó en Viña del Mar?

Es una canción juvenil que anuncia una nueva generación, un nuevo estilo, es pegajosa y no tiene que ver con nada de lo que está de moda, no tiene nada de Daddy Yankee ni de Bad Bunny, ni de otros artistas de moda. Es una canción andina con colores pop bastante americano y coreano. Anuncia una nueva generación de artistas y audiencias. Me encanta que Milena crea en sí misma, en sus raíces, y apueste por lo que le gusta, por un concepto distinto, sin importarle el qué dirán.

─¿Cómo fue componer “No es mi culpa” para Paulina Rubio?

Se dio a través de Warner Chapell, pero a ella la conozco desde hace tiempo, es una gran amiga, hermosa. La sesión se hizo en su casa, en su estudio, escribimos varias canciones, conectamos muy bien, nos llevamos súper, fue divertido el proceso de escribir con ella porque es muy amable, profesional, todo fue muy familiar, estaban su mamá y sus hijos.

─¿A qué otro artista te gustaría componerle un tema?

Me encantaría hacer algo con Eva Ayllón, la visité en su casa, estuve con ella, con su familia, me encanta su estilo y su voz, pero el destino hasta el momento no lo permite. Pero estoy seguro que algún día se dará.

¿Cómo te sientes en esta etapa de tu vida?

Me siento bendito porque Dios me regaló todo lo que quería. Lo tengo todo, no me falta nada.




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