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Washington. Desde el inicio de la intervención militar en Afganistán en el 2001, Estados Unidos ha enviado cientos de miles de soldados, gastado decenas de miles de millones de dólares y sufrido un gran desgaste político con un resultado nada satisfactorio.
Washington. Desde el inicio de la intervención militar en Afganistán en el 2001, Estados Unidos ha enviado cientos de miles de soldados, gastado decenas de miles de millones de dólares y sufrido un gran desgaste político con un resultado nada satisfactorio.
Este jueves el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció que mantendrá tropas en ese país después de 14 años de infructífera guerra, aparentemente como estrategia para evitar que la intervención en Afganistán se convierta en un fracaso total. Éstos son algunos de los elementos clave del conflicto. 1. Tropas En la operación "Libertad Duradera", que se inició en octubre del 2001, Estados Unidos envió decenas de miles de soldados. En el 2009 la cifra ascendía a 70.000, sin contar el resto del contingente de aliados de la OTAN. En ese mismo año, el presidente Obama anunció una "nueva estrategia": refuerzo masivo con otros 30.000 soldados, para llegar a los 100.000. En paralelo, anunció una retirada gradual a partir de julio del 2011, una de sus principales promesas electorales. El presidente de Estados Unidos, que esperaba dejar Afganistán a finales del 2016 con una fuerza residual en Kabul, anunció este jueves una pausa en la retirada y el mantenimiento durante la mayor parte del 2016 de 9.800 soldados. 2. El costo de la guerra Estados Unidos gastó miles de millones de dólares en la guerra contra los talibanes, entre la intervención armada, la reconstrucción y la ayuda al desarrollo. Aunque no se conoce el costo total de toda la intervención en Afganistán, algunas cifras divulgadas dan una idea de las enormes sumas involucradas.
En un informe del Congreso de Estados Unidos sobre el Afganistán "postalibán", del 17 de agosto del 2015, se indicaba que a finales del 2014 "Estados Unidos había proporcionado casi 100.000 millones de dólares desde la caída de los talibanes, el 60% destinado a equipamiento y formación de las fuerzas afganas". En el año 2015, la ayuda se cifró en 5.700 millones, según el informe.
Como parte de la transición al ejército de Afganistán, "el equipamiento militar de Estados Unidos valorado en 36.000 millones de dólares, incluyendo 28.000 vehículos y remolques", fue cedido. Una "parte sustancial" de la ayuda de Estados Unidos no concierne al aspecto militar y "va directamente al Ministerio de Educación", para sanidad o para la construcción de carreteras. 3. Número de víctimas Los enfrentamientos han dejado 2.372 muertos del lado estadounidense, según la web especializada iCasualties. Los años 2010 y 2011 fueron los más sangrientos con 499 y 418 víctimas respectivamente. Del lado de Afganistán, los civiles han pagado un alto precio. Aunque no hay cifras oficiales, organizaciones independientes calculan unos 26.000 muertos. Una cifra que ascendería a 91.000 si se contabilizan civiles, soldados e insurgentes muertos desde el 2001. 4. Errores y confianza El ejército de Estados Unidos nunca logró ganarse la confianza del pueblo de Afganistán en este largo conflicto. Desde el 22 de agosto del 2008, cuando 90 civiles murieron en un bombardeo estadounidense en el oeste, la polémica sobre las víctimas civiles se reavivó. Y el pasado 3 de octubre, un bombardeo de Estados Unidos contra un hospital de Médicos sin Fronteras en Kunduz, al norte de Afganistán, mató a 24 personas. 5. ¿Doble fracaso? Las recientes ofensivas talibanes, particularmente en Kunduz, han puesto de relieve las carencias de las fuerzas afganas para garantizar la seguridad del país por sí solas. Y también las de Estados Unidos para cumplir con su misión de formar un ejército afgano autónomo antes de la retirada. Pero el fracaso de Estados Unidos no es solo a nivel de seguridad. Afganistán sigue lleno de profundas crisis con instituciones muy débiles y una corrupción endémica. "No podemos separar la importancia de la gobernanza de las cuestiones de seguridad", estimó el gobierno de Obama. 6. La sombra de Pakistán Para muchos analistas, el conflicto afgano-estadounidense va de la mano con el de su vecino Pakistán, acusado de cooperar con los talibanes que cruzan la frontera formada por inestables zonas tribales. "La presión desde Pakistán llevó a más (miembros) de Al Qaeda a entrar en Afganistán", explicó Obama.
Fuente: AFP













