“Hay riesgo de que aumenten los ataques terroristas hacia Occidente”: ¿Qué viene tras los ataques a Irán?
El Comercio conversó sobre las consecuencias para Medio Oriente y el mundo de la ofensiva lanzada por Israel y Estados Unidos con Carlos Umaña, ganador del Premio Nobel de la Paz en el 2017 junto con la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN)
Los ataques contra Irán desestabilizan aún más a Medio Oriente y abren la puerta a represalias terroristas contra Occidente, destaca el médico costarricense Carlos Umaña, activista por la lucha contra las armas nucleares y Premio Nobel de la Paz del 2017.
—La ofensiva contra Irán se dio tras varias semanas de tensión y advertencias, pero cuando aún estaba sobre la mesa la carta de la negociación. ¿Era previsible una ofensiva de esta magnitud?
El ataque no causó tanta sorpresa por la movilización que se estaba dando. Ahora, creo que había buenas señales de que las negociaciones podrían haber evitado este ataque, que a todas luces es ilegal. Sin embargo, el objetivo de Donald Trump y Benjamín Netanyahu es derrocar al régimen iraní. Ellos hablan de un ataque preventivo, pero eso no tiene cabida en este momento porque no hubo ningún ataque previo de parte de Irán. Estamos viendo la segunda parte de la ofensiva lanzada el año pasado. En ese entonces la excusa era traer abajo el programa nuclear iraní, pero ahora estamos hablando de algo bastante más grande.
—¿Qué consecuencias inmediatas tendrá la muerte del líder supremo Alí Jamenei?
En Irán no estamos ante un escenario como el de Venezuela, donde hay una Delcy Rodríguez dispuesta a negociar con EE.UU. En este caso, los segundos mandos son fieles a Jamenei, son más religiosos, en realidad son fanáticos religiosos. Y no hay oposición, ese es otro factor importante. Entonces la muerte del líder religioso lo convierte en un mártir y fortalece al régimen. Hay que entender que el de Irán no es un régimen que depende exclusivamente del líder supremo, sino de la cúpula religiosa. Entonces este ataque, lejos de debilitar al régimen y hacer un cambio, más bien lo fortalece y lo único que hace es cambiar una cabeza, pero pueden surgir incluso más cabezas.Además, el régimen es implacable a nivel interno, pero su fuerza también está en su postura en contra de los enemigos externos. El ataque del año pasado más bien fortaleció el apoyo al régimen. Y esto podría hacerlo todavía más.
Un hombre sostiene un cartel del líder supremo de Irán, el ayatola Alí Jamenei, quien murió en ataques conjuntos estadounidenses e israelíes. (Foto de ATTA KENARE / AFP).
/ ATTA KENARE
—¿Qué tan peligroso podría ser Irán al tomar represalias por la muerte de su líder supremo?
Esta fue una ofensiva sin provocación. El riesgo es que esto se pueda convertir en un tipo de guerra religiosa, que haya un aumento en los ataques terroristas hacia Occidente, y eso sería una situación muy complicada y difícil de detener. Aquí se está jugando con fuego. Por un lado, puede que haya una guerra civil en Irán y, por otro, es posible que grupos religiosos extremistas decidan cometer represalias contra Occidente, no solamente contra EE.UU. La ofensiva iniciada ayer denota que no hay una estrategia clara de parte de Estados Unidos o de Israel, que terminan poniendo a los ciudadanos en una situación muy peligrosa.
—Trump ha afirmado que seguirá con los ataques a Irán, y Teherán ha prometido no cesar en su venganza. ¿Qué riesgos enfrenta Medio Oriente con esta escalada?
Es una escalada muy preocupante para la región, porque la desestabiliza y genera una guerra a una escala mucho más grande. Aunque EE.UU. no lo define como una guerra –porque el Congreso no lo ha aprobado como tal–, sino como un ataque preventivo, Irán está respondiendo como si fuera una guerra. EE.UU. dice que busca prevenir la proliferación nuclear, pero el mensaje que está dando es que los países que tienen armas nucleares no reciben ataques de esa magnitud.
Entonces, este ataque le dice a la humanidad que ante un mundo en el que el orden internacional no vale, en el que se irrespeta la Carta de las Naciones Unidas, lo que conviene es gobernar por la fuerza y, en ese sentido, lamentablemente, el mensaje que se está dando es que las armas nucleares tiene un valor. Y con eso la amenaza de proliferación crece y crece también la amenaza de lo que eso implica para la vida sobre la Tierra.
—¿Este conflicto podría generar una escalada nuclear?
No precisamente, pero hay que destacar que son dos países nuclearmente armados los que están atacando a un país que no tiene armas nucleares. Esto genera un riesgo y debilita muchísimo el orden internacional. Cuando un país, especialmente un país nuclear, decide atacar por su cuenta y decide cambiar un régimen eso abre el camino para que otros países también lo hagan.
—¿Ve posible retomar las negociaciones o ya es muy tarde para eso?
Por más complicada que sea la situación, siempre hay cabida para la diplomacia y eso es importante recalcarlo. Yo veo señales de esperanza en este caso. Por ejemplo, si bien se reporta que la clase política en Israel apoya los ataques, el público en ese país no lo hace. Y en Estados Unidos sucede que no solamente el público no apoya una nueva guerra, sino que el Congreso no la aprobó. Fue muy diferente con Iraq e incluso fue la plataforma con la que Trump ganó. Él decía que no iba a haber más conflictos bélicos durante su gobierno y ha sido completamente lo opuesto. Irán había manifestado su voluntad para una postura diplomática, cosa que ahora será muy difícil de lograr si los ataques continúan.
Una imagen de video publicada por el ejército de Israel el 1 de marzo de 2026 muestra ataques a gran escala contra "la sede del régimen terrorista iraní" en Teherán, Irán. (AFP).
—¿Qué efectos en cadena se esperan dentro y fuera de Irán con esta última ofensiva?
Los civiles son los que siempre pagan. Uno de los blancos fue una escuela, por ejemplo. Es claro que vamos a ver una desestabilización para el orden mundial y para el comercio. Es muy temprano para especular, pero si se genera un conflicto con Irán como el que ocurrió con Iraq, esto provocaría una cantidad masiva de refugiados, lo que desestabilizaría la región y el mundo, y también habría consecuencias negativas en el comercio internacional.
—¿Qué opina de los temores de que estamos cada vez más cerca de una tercera guerra mundial?
Es complicado. No diría que nos acercamos a una tercera guerra mundial, porque no existen los elementos para ello. Los bloques aliados no se ven tan fuertes. No hay un enemigo claro. Es más, EE.UU. le ha dado la espalda a sus socios, incluso ha amenazado con invadir Groenlandia. Esos claros focos de enemistades no existen. Yo no siento que este conflicto pueda escalar a una tercera guerra mundial. Los países en Europa que están aumentando el presupuesto militar, lo están haciendo a regañadientes pensando, por un lado, en las amenazas de Trump, pero también en tener independencia estratégica y ante una posible amenaza de Rusia. Es una guerra que en este momento nadie quiere. El peligro que estamos viviendo es la caída del multilateralismo y del sistema internacional, y puede que la ONU no sobreviva a este tipo de conflictos.