En abril, el presidente estadounidense Joe Biden calificó de "genocidio" la matanza de armenios a inicios del siglo XX. (ILUSTRACIÓN: GIOVANNI TAZZA)
En abril, el presidente estadounidense Joe Biden calificó de "genocidio" la matanza de armenios a inicios del siglo XX. (ILUSTRACIÓN: GIOVANNI TAZZA)
Por Farid Kahhat

Desde su concepción, el término “genocidio” ha sido materia de controversia. Y lo ha sido tanto por su definición como, sobre todo, por el debate en torno a qué casos históricos caen dentro de ella. La definición más restrictiva del concepto nos remite a su etimología: así como el “homicida” ocasiona la muerte de una persona, el “genocida” ocasiona la muerte de todo un pueblo. El problema comienza cuando se apela a definiciones menos restrictivas del término. La Convención de la ONU sobre el tema, por ejemplo, tipifica como actos genocidas aquellos que no se limitan al asesinato de personas, cuando estos son “perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.

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