Por Roger Zuzunaga Ruiz

Los acorazados Clase Trump resumen la lógica con la que Donald Trump ha lanzado su política de defensa desde que volvió a la Casa Blanca en enero del 2025: armas de escala monumental, promesas tecnológicas aún por probar y una marca personalista que rompe con tradiciones históricas del poder militar estadounidense. Para los analistas, que una nueva clase de buques de guerra lleve el apellido del propio presidente no es un detalle menor, sino una señal política que refuerza la idea de un liderazgo construido también desde el culto a la personalidad.

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