ECDataEl presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pedido la dimisión de Lip-Bu Tan, director ejecutivo (CEO) de Intel, apuntando un caso de conflicto de intereses y acusándolo de tener vínculos con el Partido Comunista Chino y empresas de ese país.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pedido la dimisión de Lip-Bu Tan, director ejecutivo (CEO) de Intel, apuntando un caso de conflicto de intereses y acusándolo de tener vínculos con el Partido Comunista Chino y empresas de ese país.
“El CEO de Intel tiene un serio conflicto de intereses y debe renunciar, inmediatamente. No hay otra solución a este problema,” escribió el mandatario estadounidense en su red social Truth Social.
Los comentarios de Trump se produjeron luego de que el senador Tom Cotton enviara una carta al presidente del directorio de la compañía tecnológica, Frank Yeary, para mostrarle su preocupación sobre las inversiones que Tan hizo en empresas presuntamente ligadas al gobierno y el Ejército chino.
Experiencia en el sector
Lip-Bu Tan fue nombrado CEO de Intel el 12 de marzo de este año y tiene la difícil misión de mantener a flote a la que fuera una de las grandes firmas tecnológicas de Estados Unidos, pero que hoy vive un panorama complicado.
El ejecutivo de Intel nació en Malasia en 1959 y tiene un título como físico en la Universidad Nacional de Singapur, territorio vecino de su país de origen. Tras titularse se desplazó a Estados Unidos para especializarse en ingeniería nuclear en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Tras la culminación de esta primera etapa en el MIT, inició un doctorado en el mismo centro de estudios, pero terminó abandonando la idea para trasladarse a California y estudiar administración de empresas en la Universidad de San Francisco, entorno que lo acercó al emergente sector tecnológico de esa región.

Antes de llegar a Intel, Lip-Bu Tan trabajó durante 20 años como CEO de Cadence Design Systems, compañía especializada en automatización para la industria de semiconductores, de la que también fue presidente ejecutivo.
A lo largo de su carrera también es conocido por ser socio gerente fundador de Walden Catalyst Ventures y presidente de Walden International, firma de inversión de riesgo que sería el origen de la polémica actual con Donald Trump, debido a su enfoque de inversiones en compañías de chips chinas.
Polémica antes de tomar el mando
Días antes de la oficialización de Tan como CEO de Intel, Reuters reportaba que el ejecutivo había invertido en cientos de empresas de China, incluyendo algunas que estaban vinculadas a las Fuerzas Armadas de esa nación.
Pese a que el empresario malasio era respetado en Silicon Valley, al ser uno de los inversores más antiguos del núcleo tecnológico californiano, el nombramiento generó preocupación debido a que estaba siendo puesto a cargo de uno de los principales fabricantes de chips complejos para el Departamento de Estados Unidos.
Reuters indicaba que Tan controlaba más de 40 empresas y fondos chinos, además de poseer participaciones menores en otras 600 por medio de sus firmas de inversión. En muchas de estas compañías también participaba directamente como accionista el Ejército chino.
Intel es uno de los principales fabricantes de chips complejos en el mundo y el único de los tres más grandes que tiene sede en Estados Unidos. En un sector liderado por la taiwanesa TSMC, que tiene casi el 70% del mercado global de semiconductores de alta gama, y donde la surcoreana Samsung también tiene participación importante. Intel era vista por el gobierno estadounidense como la principal apuesta de conseguir limitar la dependencia de semiconductores de firmas extranjeras.

Con ese fin, el gobierno de Joe Biden publicó la Ley de Ciencia y Chips en el 2022 que tenía prevista una inversión de 52.000 millones de dólares para fortalecer la industria de semiconductores en suelo estadounidense, en medio de su creciente pugna con China.
Dentro de ese marco, se estableció que Intel recibiría 8.500 millones de dólares de financiación directa y otros 11.000 millones en créditos del Estado. La idea era potenciar las instalaciones de Intel su sede en Chandler (Arizona), así como crear nuevos centros de producción en Oregon, Nuevo México y Ohio.
Para cuando Lip-Bu Tan llegó a Intel, la empresa arrastraba pérdidas constantes y en el último trimestre rozaban los 3.000 millones de dólares. El principal cometido del nuevo director ejecutivo era reestructurar de forma radical la compañía para devolverla a la rentabilidad.
Durante los meses previos se reportaba que la compañía tecnológica podría despedir a un aproximado del 20% de toda su fuerza laboral, teniendo en cuenta que entre fines del 2024 y la primera mitad del 2025 los trabajadores separados ya se contaban por decenas de miles.
Tras las recientes declaraciones de Trump, las acciones Intel cayeron un 3,4% en Nueva York.
A lo anterior se suma que el líder republicano busca anular la Ley de Chips de su predecesor, indicando que los aranceles son una medida más efectiva para fomentar que las empresas establezcan fábricas de chips en territorio de Estados Unidos.
De momento, la dependencia de los chips complejos de TSMC sigue siendo un problema para Estados Unidos y la administración de Donald Trump no ha podido cambiar esta tendencia. De esta industria dependen la fabricación de autos, unidades de procesamiento de datos para la inteligencia artificial y un sector crítico para la defensa nacional estadounidense: el armamento avanzado.
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