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Los operativos de rescate tras el terremoto que golpeó el lunes a Colombia entraron en su hora más crítica, con todos los esfuerzos volcados a encontrar sobrevivientes bajo los escombros. La magnitud de la tragedia ha puesto a prueba al presidente derechista Abelardo de la Espriella, que ordenó tres días de duelo nacional y enfrenta una catástrofe que lo ha puesto a prueba en el arranque de su gobierno.
El terremoto de 7,4 ha dejado más de 260 fallecidos y 3.400 heridos, según el último balance oficial. El panorama de destrucción se mezcla con el lamento de quienes lo han perdido todo, la búsqueda de decenas desaparecidos y con incontables muestras de solidaridad.
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La crisis también ha puesto el foco en las dificultades que enfrenta el nuevo gobierno -en funciones desde el 7 de agosto- para atender el terremoto, sobre todo debido a la ruptura del proceso de transición con el presidente saliente, el izquierdista Gustavo Petro.
Una de las consecuencias del quiebre del proceso de empalme fue que la nueva gestión tuvo que afrontar las primeras horas de la emergencia sin director propio en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd). De hecho, el gobierno anunció ayer que este miércoles 13 el ingeniero David Tamayo Roldán asumirá oficialmente como nuevo titular del cargo.
Reunido con el nuevo director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, coordinando las acciones inmediatas para enfrentar la emergencia que atraviesa el país y acelerar la atención a las familias afectadas.
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) August 12, 2026
Cada minuto cuenta. La prioridad es proteger… pic.twitter.com/nUwQafASM4
“Yo creo que el mayor contratiempo ha sido el empalme de los gobiernos porque el desastre pasó justamente en el momento de transición. Hubo una carga ideológica muy grande y eso dificultó la transición. Por ejemplo, la idea del gobierno entrante era liquidar a la Ungrd porque ahí hubo unos actos de corrupción y paradójicamente hoy esa unidad es el área más importante y la que más se necesita. Entonces, la falta de empalme es un primer punto débil”, dice a El Comercio Néstor Julián Restrepo Echavarría, analista político colombiano y catedrático de la Universidad EAFIT.
¡Hay esperanza!
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) August 12, 2026
Confiamos en nuestros rescatistas y en los caninos que trabajan sin descanso, día y noche, para encontrar a nuestros hermanos desaparecidos.
Hace pocos minutos, en Pereira, Daniela Andrea Largo Sánchez, de 30 años, fue encontrada con vida después de siete horas… pic.twitter.com/xw1YCdUZIb
Por su parte, Alejo Vargas, analista político en paz, seguridad y defensa y docente de la Universidad Nacional de Colombia, señala que, lamentablemente, el terremoto casi coincidió con la posesión del gobierno entrante, por lo que la mayoría de los nuevos funcionarios no estaban oficialmente en sus puestos.
“Para mí el problema central es esa coincidencia de dos elementos: la inexistencia del empalme -que no se dio por razones políticas-, y la casi coincidencia del evento con el inicio del nuevo gobierno. La mayoría de los funcionarios no se había posesionado, con excepción de los ministros que lo hicieron en Cali, junto con el presidente, y que apenas el lunes estaban llegando a sus oficinas en Bogotá. Por lo tanto, las cosas empezaron a funcionar realmente el lunes, el mismo día que se produjo el terremoto”, comenta a este Diario.
La ayuda internacional
El gobierno de De la Espriella tuvo que salir a desmentir las informaciones que daban cuenta de que el país había rechazado ayuda internacional. El debate, que creció durante la jornada en los medios de comunicación y las redes sociales, planteaba que la nueva administración no había autorizado la entrada de rescatistas de algunos países por motivos ideológicos.
“Trabajamos con países sin ninguna consideración ideológica ni política”, declaró el canciller colombiano, Omar Bula, en una rueda de prensa.
Posteriormente, David Tamayo aclaró que Colombia solo formalizó solicitudes de apoyo “de equipos de búsqueda y rescate de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel”.
Vargas apunta que varios expertos colombianos en el tema de gestión de riesgos señalaron que existen protocolos que especifican que para recibir ayuda como la de equipos de rescate debe haber una solicitud del gobierno que enfrenta la emergencia para evitar complicaciones.

“La realidad es que Colombia tiene suficiente personal de rescate. En este momento los rescatistas no son la prioridad, la prioridad es la ayuda en términos de materiales, de tipo alimentario, etcétera, pero no tanto el tema de personal”, señala.
Colombia recibió ayer 50 toneladas de ayuda humanitaria enviadas por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, mientras que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que su país envió 19,5 toneladas de alimentos, agua y medicamentos.
Aunque los Topos de México -un reconocido grupo de rescatistas civiles- dijo en un comunicado que “las autoridades colombianas no permitirán el ingreso de grupos de rescate externos” y que en principio “solo evalúan aceptar el apoyo de Estados Unidos, Ecuador y Chile”, posteriormente hubo versiones contradictorias sobre si participarían en las labores de rescate en Colombia.
Prueba de fuego
Los expertos coinciden en que el terremoto y sus consecuencias constituyen la primera gran prueba de fuego para De la Espriella, un empresario sin experiencia política cuyos próximos pasos generan máxima expectativa en el país.

“El presidente está ante una de sus pruebas más importantes. Lo primero es que le cambió la agenda. Él tenía una agenda muy clara, venía con una agenda de posicionarse en estos primeros 100 días como el nuevo pacificador de fuerza del país, quería capturar a grandes peces gordos, pero se le cambió la agenda. La agenda coyuntural le ganó a la agenda de gobierno. Y lo veo errático por eso, porque él trata de volver a su agenda, pero no es momento para eso”, considera Restrepo.
Añade que la tragedia encontró al presidente desprevenido porque ni siquiera había asignado totalmente a su staff de gobierno. “Hoy su reto es muy grande. Abelardo de la Espriella puede salir muy bien de esta crisis, si es que actúa dándole a la gente lo que necesita, que es acompañamiento, que el gobierno esté en el terreno paso a paso. Si lo hace le puede ir muy bien y salir a flote como un gran líder, o todo lo contrario, se puede ir a pique totalmente. Definitivamente el presidente va a estar bajo escrutinio”, apunta.
Por su parte, Vargas enfatiza que si bien es claro que esto es un reto importante, corresponderá a los especialistas en manejo de gestión de desastres evaluar las próximas acciones. “Por lo pronto, el presidente y su equipo de ministros, especialmente el vicepresidente José Manuel Restrepo, que ha sido la persona más activa durante todo el proceso, están tratando de dar una salida. Evidentemente siempre habrá controversias de todo tipo para evaluar su desempeño”, señala.
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