Juan Manuel Santos, el presidente reelegido por prometer la paz
Juan Manuel Santos, el presidente reelegido por prometer la paz
Redacción EC

(El Tiempo/GDA) Juan Manuel Santos, quien continuará en el poder durante cuatro años más, tiene 63 años, es economista y periodista. Su carrera política comenzó en 1991, cuando dejó su cargo de subdirector de "El Tiempo" para ocupar la cartera de Comercio Exterior en el gobierno de César Gaviria. Pero su consolidación fue entre 1993 y 1994, al ser designado a la Presidencia de la República, un cargo que luego la Constitución de 1991 acabaría para crear el de Vicepresidente.

Entre 1995 y 1997 fue director del Partido Liberal y en el año 2000 ministro de Hacienda y Crédito Público del gobierno del conservador mandatario Andrés Pastrana. Luego, con la llegada del uribismo al poder, rompió definitivamente sus nexos con el liberalismo oficialista y se convirtió en el fundador del Partido Social de Unidad Nacional. El partido, llamado partido de la U, sirvió plataforma con la que impulsó la reelección del expresidente Uribe y cuatro años después, su llegada a la Presidencia donde venció a Antanas Mockus en primera y segunda vueltas electorales.

Y es la U, precisamente, la que lo ha llevado al poder de nuevo. Este partido, sumado al liberalismo, a Cambio Radical y algunos dirigentes del Partido Conservador, consolidaron la Unidad Nacional, convertida en la primera fuerza en el Congreso y con la que aspira a continuar su mandato y sacar adelante su mayor reto y la bandera con la que logró su reelección: la paz con las Farc y el ELN (Ejército de Libertad Nacional).

El proceso , actualmente, está en una fase definitiva. Se han sacado adelante tres de los cinco puntos de la agenda, referentes al tema agrario, la participación en política y el narcotráfico. Actualmente, está en discusión el tema de las víctimas. Queda pendiente la desmovilización, desarme y fin del conflicto.

Pero si bien la paz será su prioridad, no será la única. Santos tendrá el reto de ponerle fin a la polarización y evitar que el clima hostil que se vivió en la campaña termine volviéndose permanente en el país.