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Israel anunció este martes haber “eliminado” a Alí Larijani, figura clave del régimen de Irán desde hace décadas y actual jefe del Consejo Superior de Seguridad, y al general que comanda la milicia islamista Basij.
Israel anunció este martes haber “eliminado” a Alí Larijani, figura clave del régimen de Irán desde hace décadas y actual jefe del Consejo Superior de Seguridad, y al general que comanda la milicia islamista Basij.
“El jefe de Estado Mayor acaba de informarme de que Larijani, secretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional, y [el general Gholamreza] Soleimani, jefe de los Basij, el aparato represivo central de Irán, fueron eliminados anoche”, declaró el ministro Israel Katz en un mensaje de video.
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Teherán no confirmó la muerte de su dirigente, y los perfiles oficiales en X y Telegram de Larijani publicaron una nota manuscrita poco después del anuncio israelí. La nota no estaba fechada.
La publicación en las redes, que tampoco hacía referencia a esta información, era un homenaje a los 84 marineros iraníes que murieron cuando su fragata fue hundida por un submarino estadounidense en el océano Índico, cerca de Sri Lanka, a principios de este mes.

“El martirio de los valientes hombres de la Armada del Ejército de la República Islámica a bordo del ‘Dena’ forma parte de los sacrificios de la valiente nación”, rezaba la nota de Larijani, escrita con tinta negra.
Alí Larijani, una pieza clave de la República Islámica y uno de sus ideólogos, es el blanco de mayor rango desde la muerte del líder supremo Alí Jamenei al comienzo de los bombardeos israeloestadounidenses el 28 de febrero.
Matemático y filósofo de formación, y veterano de la guerra Irán-Irak (1980-1988), fue ministro de Cultura, director de la radiotelevisión pública, negociador jefe del programa nuclear, presidente del Parlamento, candidato presidencial y en los últimos tiempos jefe del Consejo Superior de Seguridad.
Larijani y Soleimani “se han unido en las profundidades del infierno a [Alí] Jamenei”, apostilló Katz, agregando que él mismo y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, han dado instrucciones al ejército “de perseguir sin descanso a los dirigentes del régimen de terror y de opresión de Irán”.
La oficina del jefe de gobierno había publicado una foto de este al teléfono con el lema “el primer ministro Benjamin Netanyahu ordena la eliminación de altos responsables del régimen iraní”.
Larijani amenazó la semana pasada al presidente estadounidense, Donald Trump, y le advirtió que se cuide “de no ser eliminado”.
“A Irán no le asustan sus amenazas vacías. Otros más poderosos que usted intentaron eliminar la nación iraní y no lo consiguieron. ¡Cuídese usted de no ser eliminado!”, escribió Larijani en la red X en respuesta a unas amenazas previas del dirigente republicano.
Previamente, Larijani había dicho que su país estaba preparado para una “larga guerra”.
Larijani desempeñó un papel mucho más visible desde el comienzo de la guerra que el hijo y sucesor del líder supremo, Mojtaba Jamenei, quien no ha sido visto en público desde el estallido del conflicto.
El paradero y el estado de salud del nuevo guía supremo, aparentemente herido en el ataque que mató a su padre, es objeto de especulaciones. “No se sabe (...) si está muerto o no”, dijo el presidente estadounidense, Donald Trump.
Larijani fue uno de los funcionarios sancionados por Estados Unidos en enero por lo que Washington calificó de “represión violenta del pueblo iraní”, tras las protestas a nivel nacional que estallaron semanas atrás.
El jefe de seguridad fue visto caminando entre la multitud en una manifestación progubernamental la semana pasada en Teherán, en señal de desafío a Israel y Estados Unidos.
Su muerte, si se confirma, sería un duro golpe contra la república islámica en medio de una guerra en la que han muerto más de 1.000 personas y millones se han visto desplazadas en todo Oriente Medio, especialmente en Líbano e Irán.

Armada a Ormuz
En Teherán, un periodista de AFP fue testigo este martes de explosiones, después de una noche de bombardeos intensos.
El ejército israelí dijo haber lanzado una ola de ataques “contra la infraestructura del régimen terrorista iraní en todo Teherán”, así como ataques en Líbano.
En represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel, Irán ha atacado intereses estadounidenses, instalaciones energéticas e infraestructura civil de sus vecinos.
Sus amenazas y ataques a los petroleros que transitan por el estrecho de Ormuz han bloqueado esta vía por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, lo que ha disparado los precios del crudo.
Trump ha pedido ayuda a las grandes potencias para desbloquearlo y el lunes exigió a sus aliados que se unan rápidamente y con “gran entusiasmo” a una armada para escoltar a los petroleros a través del estrecho.
Si se negaran sería “muy malo” para la OTAN, amenazó.
Por el momento la Alianza Atlántica lo descarta, al igual que otros aliados como Corea del Sur y Japón.
Para los analistas no es sorprendente que los socios de Estados Unidos no se entusiasmen con unirse a una guerra sobre la que no se les consultó, después de un año de tensiones con Washington en todo, desde los aranceles hasta Groenlandia.
Estados Unidos “lanzó una guerra sin consultar a sus aliados, esperando que fueran ellos quienes se encargaran de arreglar el desastre, y eso no va a funcionar”, estimó Erwan Lagadec de la Escuela Elliott de Asuntos Internacionales de la Universidad George Washington.
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