La funcionaria promete ahorros fiscales que se darán a través de un decreto de urgencia. La norma, agrega, se publicará en los próximos dos meses.
Se trata de un nuevo gobierno y necesita tiempo. Si en dos meses se publica el decreto, ¿para cuándo habrá resultados? ¿Para el mes siguiente?
Los cambios presupuestales se reflejan en un año o en poco más, una vez aprobada la ley. Este gobierno ha salido del actual Congreso. Tiene su apoyo y coordina con él.
El Parlamento ha hecho leyes que costarán al país más de S/35.000 millones, según el Consejo Fiscal. ¿Aprobará un presupuesto en contra de sus leyes destructivas del equilibrio fiscal?
Muchos de los gastos aprobados forman parte de los gastos rígidos. Así lo expuso la exministra Carolina Trivelli. Si los precios de nuestras exportaciones caen, quedamos arruinados.
El Fondo de Estabilización Fiscal (FEF) cuenta con solo US$3.200 millones. Hace una década alcanzábamos 9.000 millones. La pandemia no lo explica todo. Venimos en una declinación permanente en esa década.
Los ahorros para pago de deuda pública son de cero, según el reporte del segundo trimestre del 2025 del FEF. Más bien, sigue la presión por más endeudamiento. Este Congreso ha dado alegremente leyes sin financiamiento. El análisis costo-beneficio que deben contener los proyectos de ley respectivos se ha obviado o burlado.
Las perspectivas a mediano y largo plazo son muy malas. Este gobierno, en vez de hacer retoques cosméticos al manejo del presupuesto, debe plantear una reforma radical de la estructura del presupuesto.
Principalmente, se debe acabar con las exoneraciones y tratos especiales. Las zonas económicas especiales, por ejemplo, o la ‘ley Chlimper 2.0’, a favor de las agroexportadoras.
El gobierno sostiene que estamos muy bien. Dice que somos de los países de América Latina que mejor estamos. Se refieren a las llamadas cuentas macroeconómicas.
Esas cifras hablan del pasado, no del futuro. Son resultado de lo que se ha hecho antes, no de lo que se está haciendo ahora. Lo que se ha hecho ahora nos lleva al desastre.
El gobierno de transición debe poner como prioridad el equilibrio fiscal. Debe sentar las bases para la reforma presupuestal de largo plazo.
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