Antes de que sea tarde

“La salud mental debe abordarse integralmente desde cada rincón del país, pero debe hacerse con la relevancia que merece: en los centros médicos y educativos, en las empresas, en el Estado, en los medios de comunicación, en nuestras casas”.

María Paula Regalado
Por

Redactora de Opinión

(Ilustración: EC)
(Ilustración: EC)

El 10 de setiembre del 2020 recibí una llamada que todavía se siente como un escalofrío. Era una noche de encierro, de las tantas difíciles que nos tocaron. Las palabras de ese mensaje siguen resonando en mi cabeza. Sobre todo una, la más impactante. Una de las personas que más quiero en el mundo había intentado apagar su luz, esa luz preciosa con la que yo he convivido los últimos 20 años. Los momentos siguientes los tengo borrosos, solo queda mi llanto desconsolado, el pánico y la desesperación, mientras corría al cuarto de mis papás buscando una explicación. Pero ellos no la tenían, y yo tampoco. Creo que nunca la busqué. Un poder superior –que me gusta llamar Dios, pero ustedes llámenlo como quieran– logró que, al final, el susto quede en solo una anécdota –aunque una que no nos gusta recordar–. Es fácil hablar del tema cuando lo ves de lejos. Hasta que un día te toca verlo de cerca. Y entonces la realidad te golpea de un manotazo violento y te das cuenta de que nunca fue un juego, que no hay un solo minuto que perder. Episodios como estos marcan un antes y un después. Hablemos de la salud mental.

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