Matrimonio infantil

La sociedad política entre la presidente Boluarte y su primer ministro es sólida pero irresponsable.

Mario Ghibellini
Por

Periodista

“Durante casi once meses, don Alberto ha permanecido impasible al frente de la PCM y nada sugiere que la mandataria tenga intenciones de prescindir pronto de sus servicios”. (Ilustración: Giovanni Tazza).
“Durante casi once meses, don Alberto ha permanecido impasible al frente de la PCM y nada sugiere que la mandataria tenga intenciones de prescindir pronto de sus servicios”. (Ilustración: Giovanni Tazza).

El Congreso aprobó esta semana la ley que prohíbe el matrimonio infantil. Esto es, aquel en el que al menos uno de los contrayentes tiene menos de 18 años. La decisión parece un raro acierto del Legislativo, pero no vamos a escatimarles aquí reconocimientos a los 113 parlamentarios que votaron a favor de la medida. Si el matrimonio es siempre un paso que entraña riesgo en esta vida, darlo cuando uno no ha aprendido todavía a atarse bien los zapatos es una absoluta temeridad. Y los adultos que lo alientan o consienten, los cómplices de un crimen aún no tipificado. Por eso ni el congresista José Balcázar, cerril defensor de las nupcias precoces, se animó a votar el jueves en contra de la iniciativa que buscaba proscribirlas. Como los valientes, optó por abstenerse.

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