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Efectivos de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas rescataron a 20 mineros artesanales que permanecían secuestrados en la provincia de Pataz, La Libertad, en la que denominaron como “Operación Qatar”.
Efectivos de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas rescataron a 20 mineros artesanales que permanecían secuestrados en la provincia de Pataz, La Libertad, en la que denominaron como “Operación Qatar”.
La acción conjunta se llevó a cabo a las 3 a.m. del domingo 12 de abril en la bocamina Sanone, ubicada en el sector de Pueblo Nuevo, luego de la incursión violenta de una organización criminal armada en el yacimiento.

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Los delincuentes buscaban tomar el control de la zona de extracción mediante el uso de disparos y actos de intimidación contra el personal presente.
En un comunicado enviado a El Comercio, El Ministerio de Defensa destacó que “las fuerzas de élite del Comando Unificado Pataz fueron desplegadas de inmediato, ejecutando una maniobra táctica de control territorial que derivó en un enfrentamiento armado”.
Los agentes del Comando Unificado Pataz, ejecutaron el plan de rescate y es en ese momento que se produjo un enfrentamiento armado contra los secuestradores. Estos últimos, al verse superados optaron por huir a través de los conductos internos del socavón.
Tras asegurar el área, los 20 trabajadores fueron liberados y evacuados por el personal militar y policial. El reporte oficial confirmó que no se registraron heridos ni pérdidas humanas durante el desarrollo de las acciones tácticas y que los mineros fueron puestos a buen recaudo de inmediato.
Las autoridades informaron que mantendrán la vigilancia y las operaciones sostenidas en la provincia para garantizar el cumplimiento de las leyes.
En declaraciones posteriores, el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general de Ejército César Briceño Valdivia, destacó que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional actuaron “con preparación y compromiso, logrando la recuperación del control territorial y la protección de la vida de los secuestrados por la organización criminal”.
Además, el oficial resaltó el alcance estratégico de la acción y reafirmó el compromiso del Estado al desarticular estructuras criminales que operan en zonas críticas del país.
Lucero Valdivia, experta en seguridad nacional, señaló a El Comercio que “las recientes intervenciones de las Fuerzas Armadas en Pataz representan un avance importante en el proceso de recuperación del control territorial frente a la expansión de la minería ilegal y el crimen organizado”.
Indicó que “no solo contribuyen a reducir los niveles de violencia, sino que también envían una señal clara de presencia del Estado en zonas donde durante años se han consolidado economías ilícitas”.
Peligro latente
La especialista apuntó que “desde comienzos de la década, Pataz se ha convertido en uno de los escenarios más críticos de la violencia vinculada a la minería ilegal en el Perú. Muestra de ello es que el 2025 registró casi 50 crímenes vinculados a esta actividad”
La provincia de Pataz cerró el 2025 con 49 personas asesinadas como consecuencia del accionar del crimen organizado.
“La situación en Pataz evidencia cómo la minería ilegal ha dejado de ser únicamente un problema económico o ambiental para convertirse en un fenómeno profundamente ligado al crimen organizado. Lo que observamos es la consolidación de estructuras delictivas que no solo buscan controlar territorios, sino también capturar toda la cadena de valor del oro, recurriendo a la violencia para imponer su dominio”, indicó Valdivia.
Violento crecimiento
Un reportaje difundido por la Unidad de Investigación de El Comercio expuso que, durante la pandemia, mineros informales recurrieron a organizaciones criminales para resguardar su producción.
No obstante, a partir del 2023 estas redes delictivas habrían dejado de limitarse a brindar protección para convertirse en actores directos dentro del lucrativo negocio. De acuerdo con la investigación, quienes se negaban a aceptar su participación en la cadena de extracción y comercialización eran víctimas de amenazas o asesinatos.
Desde entonces, dos elementos han influido de manera decisiva en la expansión de la minería informal, tanto en Pataz como en otras zonas del país. Por un lado, el fuerte incremento del precio del oro, cuya onza pasó de cotizarse en torno a los US$1.800 a superar los US$4.300 en un periodo de apenas tres años.
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