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El cardiólogo Franz Freudenthal creó un dispositivo que fija las aberturas anormales en el corazón a través de un procedimiento no invasivo. El único problema es que no contaba con la maquinaria necesaria para desarrollar su producto. Es así que pacta una alianza con un grupo de mujeres aymaras quienes tejen a mano estos dispositivos, según contó una mini serie de YouTube.Seguir a @tecnoycienciaEC !function(d,s,id){var js,fjs=d.getElementsByTagName(s)[0],p=/^http:/.test(d.location)?'http':'https';if(!d.getElementById(id)){js=d.createElement(s);js.id=id;js.src=p+'://platform.twitter.com/widgets.js';fjs.parentNode.insertBefore(js,fjs);}}(document, 'script', 'twitter-wjs');
Los dispositivos son pequeños e intrincados. Son elaborados para pacientes de La Paz gracias a la habilidad tradicional del tejido de mujeres indígenas aymaras de Bolivia. Es así que el también pediatra puede ofrecer el método que está ayudando a la capital boliviana a reducir sus tasas de pacientes con problemas cardiacos.
"No hay ninguna máquina en el mundo hoy en día que pueda hacer todo el dispositivo con un solo alambre. Solamente son ellas [las mujeres aymaras], a través de ese conocimiento ancestral de los tejidos que logran hacer estas estructuras tan complejas", dijo el doctor Freudenthal a la serie de YouTube "Great Big Story".
La labor del médico es fabricar dispositivos médicos para combatir males cardiacos. "Gracias a estos dispositivos podemos curar hasta un 60% las enfermedades sin abrir el tórax", explicó. Pese a contar con la tecnología carecía de las máquinas para fabricar los dispositivos; pidió ayuda a las mujeres aymaras luego de recibir ofertas de ayuda por parte de ellas.
"Las señoras que vienen con nosotros son aymaras y llevan la capacidad de hacer el tejido en su sangre", dijo Freudenthal, quien estimó que entre el 60% y 70% de las familias bolivianas descienden de ancestros aymaras. Ellas fueron pacientes, quienes quisieron ayudar al ver los esfuerzos a veces inútiles del sanador con sus tratantes infantes.
Un dispositivo pequeño se puede tejer en tres horas; mientras que uno grande puede demandar hasta un día y medio de trabajo. Pero ese esfuerzo hizo posible que Franz Freudenthal pueda tratar ya hasta 50 mil pacientes.
"Para mí es hermoso que estos tejidos ancestrales junto con tecnología estén salvando vidas. Para mí es un milagro".
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