Luego de muchos años de haber laborado, las personas llegan a una cierta edad en la que se cuestionan mucho sobre su futuro, por lo que buscan asegurarse empezando un proceso de jubilación que les permita recibir una pensión como corresponde. Por lo general, este dinero ayuda a contribuir a los pagos básicos del hogar, como medicamentos, alimentos, entre otros. Sin embargo, uno de los problemas que suelen enfrentar los adultos mayores al jubilarse está relacionado con el tiempo libre y la necesidad de ocuparlo con diversas actividades. Frente a esta situación, la psicología explicó cómo estas personas afrontan el proceso de adaptación a una nueva rutina en sus vidas. En el desarrollo de esta nota, te contamos mayores detalles al respecto.
En un contexto en el que las personas ingresan a una nueva etapa de sus vidas debido a la jubilación, muchas de ellas afrontan diversas dificultades por el cambio en su rutina, lo que ha representado un gran desafío. Es así que, de acuerdo con la plataforma VegOut Magazine, compartido por Clarín, la psicología comienza a identificar ciertas dificultades mucho más profunda y menos evidente. Es decir, los adultos mayores deben aprender a vivir sin producir constantemente, ya que muchos asocian esta etapa con una menor sensación de dirección o propósito en la vida.
@felipemgicapedrej Jubilarme no significa apartarme de la vida ni sentarme a esperar a que pasen los días. Significa empezar otra etapa con más libertad, más tiempo y la posibilidad de llenar mi vida de proyectos, curiosidad, humor y sentido. Uno se jubila del trabajo, no de las ganas de vivir.
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Por lo general, esto puede manifestarse de distintas formas: el tiempo libre deja de percibirse como descanso y se vuelve incómodo, se rompe la asociación entre hacer y valer, la productividad deja de ser el eje organizador y el descanso adquiere un nuevo significado, entre otros cambios. Sin embargo, el estudio señala que esta etapa no se presenta de inmediato, por lo que advierten que el problema de fondo no radica en la falta de actividades, sino en la dificultad de reconocerse a uno mismo cuando ya no existe nada que demostrar en la vida, conforme comparte Clarín.
De acuerdo con la plataforma Psychology Today, compartido por La 100, cada vez es más común que las parejas prefieran dormir en camas separadas, y esto no necesariamente está relacionado con alguna discusión o conflicto entre ambos. Entre los factores que llevan a esta decisión se encuentran los fuertes ronquidos, que pueden interrumpir el sueño de la otra persona o generarle mal humor. Eso no es todo, otro factor es el insomnio o el movimiento periódico de las extremidades, ya que pueden provocar situaciones incómodas e incluso riesgosas en algún momento.
Por su parte, la BBC ha calificado a esta práctica como “divorcio del sueño”, la cual se presenta principalmente entre parejas millennials. De hecho, una investigación de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño reveló que el 43 % de este grupo de personas ya duerme en habitaciones separadas por tiempo indefinido. Por su parte, la psiquiatra del McLean Hospital y profesora de Universidad de Harvard, Stephanie Collier, explicó que muchos cónyuges optan por dormir separados por razones de salud, y terminan manteniendo esta dinámica al notar una mejor calidad de descanso y en el estado de ánimo de ambos, conforme comparte La 100.