Por Redacción EC

En América Latina y el Caribe conviven países de grandes dimensiones territoriales, como Brasil, Argentina y México, junto con pequeñas naciones que sobresalen por su limitada superficie. Algunas de ellas incluso tienen menos de 500 kilómetros cuadrados, una extensión considerablemente menor a la de Lima, cuya superficie bordea los 2.672 km². Esta marcada diferencia geográfica convierte a estos territorios en casos particulares dentro de la región. Pese a su reducido tamaño, estas naciones poseen una importante riqueza cultural y una notable diversidad. Sus economías, en muchos casos, dependen de actividades como el turismo, los servicios financieros y otras áreas especializadas. Asimismo, la poca extensión territorial repercute en la distribución de sus habitantes y en la administración de sus recursos. Estas condiciones han llevado a varios de estos países a desarrollar características económicas y sociales diferentes a las de las grandes naciones latinoamericanas. Por ello, su reducido territorio no impide que tengan una identidad propia y particularidades que despiertan interés desde los ámbitos geográfico, económico y social.