Por Redacción EC

Cada segundo domingo de septiembre, el pan con chicharrón ocupa un lugar especial en la mesa y en la memoria gastronómica de los peruanos. La fecha busca rendir homenaje a este tradicional desayuno, reconocido no solo por su sabor, sino también por el valor cultural que representa. Entre panes crujientes, camote y salsa criolla, la celebración también apunta a impulsar el consumo de carne de cerdo. Detrás de cada preparación existe una cadena de productores, comerciantes y emprendedores que encuentran en este plato una fuente de trabajo. Así, una costumbre culinaria se convierte también en una oportunidad para fortalecer la actividad nacional.