En términos generales, distintos especialistas coinciden en que un buen descanso es clave para el bienestar integral, ya que durante el sueño el organismo se recupera, el cerebro procesa información, el sistema inmunológico se refuerza y se regulan funciones hormonales vinculadas al metabolismo y al estado de ánimo. En ese contexto, algunas personas optan por beber agua antes de dormir con la intención de mantenerse hidratadas durante la noche y apoyar funciones básicas del cuerpo, como la circulación o la prevención de molestias asociadas a la deshidratación leve. No obstante, los expertos también advierten que este hábito puede tener efectos contraproducentes en ciertos casos para la salud, especialmente si interfiere con la continuidad del sueño. Por ello, existen opiniones divididas sobre sus beneficios reales y sus posibles inconvenientes, dependiendo de la cantidad y el momento en que se consuma el líquido antes de acostarse.
Según la Clínica Mayo, beber agua durante la noche puede contribuir a mantener una adecuada hidratación y favorecer procesos como la digestión. No obstante, es posible desarrollar nicturia, una condición caracterizada por la necesidad de despertarse para orinar durante la noche, lo que podría afectar el descanso. Por su parte, la National Sleep Foundation señala que ingerir más de 90 mililitros de líquidos justo antes de descansar incrementa la probabilidad de despertarse a altas horas de la madrugada, por lo que recomiendan reducir el consumo general de líquidos entre dos y cuatro horas antes del descanso.
Asimismo, entre los beneficios de ingerir agua que destaca la revista médica The Lancet se encuentran el mantenimiento de una adecuada hidratación, una buena función renal, la regulación de los ciclos de sueño, el favorecimiento de la digestión y la posible reducción del hambre en la noche, lo que evita la ingesta de alimentos antes de acostarse. Por último, desde la Fundación Española del Corazón señalan que cerca del 78 % de las personas no alcanza la ingesta adecuada de agua en el día, lo que puede derivar en problemas digestivos, como el estreñimiento, y afectar la calidad del descanso nocturno, conforme comparte El Universal y El País.
De acuerdo con Christen Cheuvront, experto en medicina del sueño de la Clínica Cleveland, las personas que padecen lagoftalmos nocturno pueden presentar una serie de afecciones, como dolor y daño ocular permanente, y muchas de ellas no suelen darse cuenta, ya que esto ocurre mientras descansan. Sin embargo, el especialista señala que los pacientes detectan esta condición por comentarios de su entorno o por síntomas como sequedad ocular al despertar, sensación arenosa, ardor, enrojecimiento y visión borrosa. Y es que, estas señales se deben a una lubricación insuficiente de la superficie ocular durante la noche, un proceso clave para mantener la salud visual. Por consiguiente, compartido por El Trece TV, te presentamos las causas más frecuentes de esta enfermedad:
- Parálisis de Bell o accidentes cerebrovasculares.
- Cirugías estéticas de párpados.
- Enfermedades como ELA o el síndrome de Kearns-Sayre.
- Lesiones traumáticas en el rostro.
- Hipertiroidismo.
- Consumo de alcohol o somníferos.
Para favorecer un descanso más reparador, es posible incorporar ciertos ajustes en la rutina diaria y en el entorno de descanso. Uno de los principales puntos es mantener un horario de sueño constante, procurando acostarse y despertarse a la misma hora cada día, con el objetivo de regular el ritmo biológico y facilitar la conciliación del sueño de manera natural.
En caso de no poder dormir tras aproximadamente 15 minutos, se recomienda salir de la cama y realizar una actividad tranquila, como la lectura, en un ambiente relajado, evitando así asociar el espacio de descanso con la inquietud o el insomnio. Cuando aparezca nuevamente la sensación de somnolencia, lo ideal es regresar a la cama para retomar el intento de dormir.
Por otro lado, es crucial crear un ambiente adecuado para el descanso en el dormitorio. Esto implica asegurar un colchón cómodo que proporcione el soporte apropiado, mantener una temperatura fresca en la habitación, controlar la luz utilizando cortinas o antifaz para oscurecer el espacio, y minimizar los ruidos con música suave o máquinas de ruido blanco. También, se aconseja ocultar el reloj para evitar la ansiedad que produce ver el tiempo pasar, así como guardar los aparatos electrónicos para desconectarse de las actividades pendientes y favorecer la relajación.