Por Milenka Duarte

Diciembre fue un mes de encuentros y disfrute, en el que las celebraciones, las mesas llenas y los brindis repetidos desplazaron temporalmente nuestra rutina. Como resultado, es normal que en enero el cuerpo nos pida un descanso. Sin duda, uno de los órganos que más siente este período es el hígado, que trabaja intensamente durante las fiestas procesando el alcohol, las comidas más grasosas y los desajustes en los horarios.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: