Vivimos en la era del “siempre disponible”, sobrecargados de estímulos, tareas y expectativas. El estrés y la ansiedad se han convertido en una epidemia silenciosa que afecta cuerpo, mente y emociones.
Vivimos en la era del “siempre disponible”, sobrecargados de estímulos, tareas y expectativas. El estrés y la ansiedad se han convertido en una epidemia silenciosa que afecta cuerpo, mente y emociones.
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Pero el estrés no es el enemigo. Es una respuesta natural del cuerpo para movilizar energía y atención. El problema surge cuando nunca apagamos esa alarma interna. Cuando el estrés se vuelve crónico, nuestro cuerpo se inflama, la mente se agota y las emociones nos desbordan.
En KO decimos que todo se entrena, incluso la calma. La respiración consciente es una herramienta poderosa: inhalar profundo, exhalar lento, bajar el ritmo. El movimiento también ayuda: boxear, correr, bailar, soltar el cuerpo. Y la mente necesita pausas, momentos de silencio, espacios para procesar.
No se trata de eliminar el estrés, sino de aprender a regularlo. De convertirlo en aliado, en señal de que necesitamos movernos, cambiar algo, soltar control.
Entrenar la calma es tan importante como entrenar la fuerza. Porque en el ruido del mundo moderno, quien sabe calmarse tiene ventaja.
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OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.

